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| · Año 10 · Número 118 · Octubre 2004 · |
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El mundo es testigo del vertiginoso ascenso de China como potencia mundial. Sin lugar a dudas, el desarrollo chino es motivo de asombro y envidias por un lado, por otro, un ejemplo y un cúmulo de lecciones muy provechosas para quien las quiera aprender. A principios de septiembre tuve la oportunidad de viajar a China. El viaje resultó muy interesante y pude comprobar de primera mano el éxito del avance de este país. China es un país único en muchos aspectos. Destacamos: Población y País: Mil trescientos millones de chinos. La mayor población en el mundo. La quinta parte de la población global. China como tal lleva más de 4, 000 años existiendo, poquísimos países pueden siquiera presumir de una identidad nacional que vaya más allá de los 1, 000 años. Con un territorio inmenso, rico en recursos naturales y fértil, se ha concentrado una densidad de población única en el mundo. Sistema de Gobierno: Ningún país del mundo tiene un sistema de gobierno como el chino. En estricta teoría un gobierno comunista. Por otro lado, un gran participante de los mercados globales, pilares del capitalismo. Resulta confuso. En mi opinión, el enfrentamiento de la segunda parte del siglo XX, de Estados Unidos contra la Unión Soviética, fue más el enfrentamiento entre dos potencias militares, que el de dos formas de gobierno. Tan enfrentados estaban los “bloques” que imaginábamos totalmente excluyentes los sistemas capitalistas y comunistas. China nos demuestra que es posible tomar elementos de las dos ideologías. Además, tiene un gobierno que le ha funcionado, y que no intenta encuadrar dentro de las formas de gobierno “convencionales”. Conciencia del propio éxito: Los chinos con los que pude interactuar, desde funcionarios de gobierno, estudiantes y gente del pueblo, están concientes de que su país está triunfando a nivel mundial, especialmente orgullosos de sus atletas olímpicos. Incluso en un discurso que tuve oportunidad de escuchar, un empresario chino dijo: “Hace 20 años, todos los productos que existían en China eran extranjeros. Hace 10, los únicos productos chinos que se encontraban en el extranjero eran baratijas. Hoy una gran parte de los productos dentro o fuera de esta nación, son chinos. En 10 años los único productos extranjeros que habrá en el mundo serán baratijas”. Una exageración sin duda, pero más de un asistente nos sentimos impactados por la declaración. Adicionalmente, me da la impresión que lo más cercano que existe a viajar a otro mundo es ir a China. La gente, el idioma, el lenguaje escrito, la comida, el clima, las costumbres y modales. Todo cambia. Y en ese otro mundo, donde nos sentimos fuera de elemento, se está fundamentando la nueva economía mundial. China se está convirtiendo en la fábrica del mundo. Su metodología de producción es la más eficiente. Para la gran mayoría de las personas, la gran ventaja que tiene China es su mano de obra barata. Es cierto la mano de obra de dicho país es barata. Y quizás hace unos años, incomparablemente barata. Hoy en día ya no es la más barata del mundo. Y comparada con la mexicana por ejemplo, marginalmente barata. Sin embargo en el subconsciente colectivo “no chino” se sigue pensando cosas “Cómo competir contra un plato de arroz es imposible” o “La esclavitud hace el producto barato”. Y la realidad es que sus productos siguen siendo enormemente más baratos que los fabricados en casi cualquier lugar del mundo. Y su calidad a mejorado de forma continua, de tal manera que ya muchos de sus productos cubren la mayoría de las normas internacionales. El hecho es que casi cualquier sector del sistema productivo chino es muy eficiente. La energía en China se genera unas 5 veces más barata que aquí. De ahí, ya una cantidad impresionante de insumos y servicios se abaratan. La tierra es propiedad del estado chino, y se arrienda por las empresas, a un precio mucho muy inferior a lo que puede costar un terreno en un parque industrial. De extrema importancia es el papel del gobierno chino. Con un verdadero proyecto de crecimiento, prepara el terreno para que todos los proyectos sean financieramente exitosos y provechosos. En nuestra forma de pensar, de libre empresa, el papel del gobierno es mucho menos participativo que en el modelo chino, y sin embargo en algunos casos resulta más justo este modelo. En especial es impresionante la cantidad de proyectos de inversión que desarrolla el gobierno. En la feria internacional de Inversión y Comercio, Xiamen 2004, evento al que asistí, todos los niveles de gobierno chino, nacional, regional, provincial, municipal, etc., presentaron proyectos de inversión, dirigidos a personas morales y físicas de todo el mundo, los cuales fueron muy concretos y específicos; quedó muy claro el monto a invertir, el tiempo de recuperación de la inversión, y la duración del proyecto. En casi todos los casos, el gobierno es socio del proyecto. Y los impuestos no existen en la mayoría. ¿Por qué cobrar impuestos si el gobierno como socio participa de las utilidades del proyecto? O dicho de otra forma, el gobierno chino es realmente socio del inversionista, no como en México que sólo es socio si hay utilidades (cobrando ISR, etc.). Eso sí, los proyectos autorizados para promoverse en el público inversionista, no son sencillos de aprobar, ya que el mismo gobierno como socio debe estar seguro de su viabilidad. Sin exagerar no menos de 5,000 proyectos se presentaron en la feria. Buscando inversiones a partir de 100,000 USD hasta llegar a varios miles de millones de USD. Proyectos que iban del alcantarillado de una pequeña población, 51% de la inversión era del gobierno, 49% de inversionistas privados. Por cada tonelada de deshechos que se procesaran, el gobierno municipal pagaría .5 yuan a la empresa. El proyecto tiene una tasa de rendimiento del 12% y recupera la inversión en alrededor de 8 años, considerando toda clase de mantenimientos y costos. El proyecto se explota otros 12 para un total de 20 años. Después de ese periodo la empresa pasa al control del estado en un 100%. Proyectos similares se presentaron por cientos: de investigación, desarrollo de tecnología aeropuertos, universidades, conjuntos habitacionales, centros de convenciones, puertos, vialidades, manufactureras, plantas de energía, pozos petroleros, proyectos agrícolas, plantas de tratamiento de aguas, fábricas de cualquier rubro y una lista increíblemente larga. Si yo no hubiera visto Xiamen con mis propios ojos, súper moderna, vialidades de 10 carriles, edificios de 40 pisos al por mayor, un centro de convenciones gigantesco, un puerto robotizado, etc., pensaría que el proyecto que se nos presentó del “nuevo distrito de la ciudad de Guanzhou” es fantasía. Con torres de apartamentos de 50 pisos, universidad, instalaciones sanitarias, vialidades, parques, aeropuertos, centro de convenciones, rascacielos emblemático, canales marinos de ensueño, oficinas y fábricas ecológicamente correctas, y en general todo lo que necesitan 300, 000 personas para vivir. Dicho proyecto logró “colocarse” y actualmente se está construyendo. De ninguna manera es la excepción, más bien es la norma, y con ese modelo China está cimentando su gran infraestructura. De alguna forma se percibe que todo el desarrollo chino está cuidadosamente orquestado y no desbocado. Como si de grandes piezas de rompecabezas cada proyecto encaja en un proyecto mayor, hasta completar su gran proyecto. Hoy por hoy, se considera la segunda potencia mundial (retóricamente lo demostraron al quedar en segundo lugar en las pasadas olimpiadas, venciendo a Rusia). Y su mayor proyecto contempla que sobrepase a los Estados Unidos como gran potencia mundial. ¿Imposible? Después de visitar China y ver los problemas políticos y el odio mundial que se tiene de los Estados Unidos, me parece factible. Probablemente si no en nuestra generación en la siguiente, una nueva potencia determinará el rumbo del mundo. Ahora, los chinos están perfectamente concientes que el éxito de su proyecto dependerá en gran manera de su capacidad de comerciar con el mundo. Con el mismo ánimo que hoy los chinos construyen su país, buscan constantemente oportunidades en cualquier lugar del este planeta. Sin lugar a dudas, a los chinos como competidores hay que tenerles respeto. Pero como socios comerciales y de negocios son una oportunidad única. Hoy, China busca colocar sus productos, y encontrar otros que traigan más confort y productividad a su propio país. Existen infinidad de posibilidades para una nación como México, de hacer negocios con China. En el siguiente número platicaré un poco de las perspectivas de negocio que alcancé a vislumbrar...
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