· Año 10 · Número 117 · Septiembre 2004 ·
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Lic. Jorge de la Rosa
Director General de Security Max
securitymax@cablenext.com.mx

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Cuántas veces hemos escuchado este refrán y sin embargo poco caso hacemos de él, y es que por lo general cuando alguien nos lo dice, es porque ya sucedió algo, o lo que es lo mismo, “después de niño ahogado, tapan el pozo”.

Es triste pero la realidad es que en México no tenemos una cultura de prevención; realmente son contados los casos de personas, instituciones o empresas que son precavidas.

Pero, ¿A qué me refiero con prevención?

Pues a toda clase de sucesos o eventos fortuitos o incluso premeditados que pueden ser previsibles, llámese un accidente vial, de trabajo, un asalto, actitudes desleales del personal de la empresa, etc., eso sin mencionar además situaciones como enfermedades y demás consecuencias.

Y aunque se dice que las comparaciones no son buenas, pero en ocasiones es necesario ver qué hacen otros países para ser tan exitosos y adaptar esos métodos a fin de lograr resultados similares.

Hace unos días estuve de visita por el vecino país del norte y aunque ya he estado en otras ocasiones, esta vez observé con más detenimiento y bajo con otra óptica, las leyes y actitudes que en cuestión de seguridad tienen, empezando por el uso obligado del cinturón de seguridad en vehículos, y las señalizaciones luminosas y visibles que se colocan con anticipación en las calles cuando realizan una obra o reparación, a fin de prevenir un accidente.

En la gran mayoría de los establecimientos cuentan con sistemas de alarma y de monitoreo con circuito cerrado de televisión, a fin de minimizar algún robo o asalto, y si aún así sucede, tener evidencia de lo que pasó y quiénes fueron.

Así mismo, se puede decir que todos los establecimientos de Estados Unidos, cuentan con sistemas de prevención de incendios y un sistema de aspersores de agua, los cuales son activados automáticamente en cuanto el fuego es detectado por los sensores, además están bien definidas las rutas de salida y salidas de emergencia.

En fin, podríamos seguir y seguir con ejemplos, pero he querido sólo mencionar algunos correspondientes al área de seguridad.

Pero volviendo a la situación en nuestro país y en concreto en la ciudad de Aguascalientes, veamos la contraparte, en donde por ejemplo, en cuestión de vialidad nos encontramos con diferentes casos, los cuales suceden todos los días, algunos de menores y otros de mayores consecuencias.

Hace aproximadamente seis meses, venía conduciendo por Av. Circunvalación de Norte a Sur, y a la altura de Av. Fundición me topé de frente con una obra de reparación y su señalización era una persona con un “trapito” moviéndolo de un lado a otro, por fortuna como iba al frente de las filas de automóviles, pude esquivar a tiempo, pero detrás de mí, se registró un choque estilo “carambola”, y vaya que no veníamos a velocidad alta, ya que estábamos apenas avanzando de un semáforo, obviamente los conductores tuvieron que hacerse responsables de los daños ocasionados.

En otra ocasión, iba circulando aproximadamente a las 6:30 A.M. por Av. Aguascalientes de Norte a Sur, estaba oscuro todavía y a la altura del CBTis 39, ubicado en el Fracc. Del Valle, al ir circulando, intempestivamente, se puso enfrente un agente de vialidad haciendo una señal de alto, yo como iba por el carril derecho no lo vi hasta cuando me di cuenta que los demás habían hecho alto bruscamente, ya que el agente sólo vestía su uniforme de color oscuro y sin ningún chaleco fosforescente y al hacerle la observación de que no se veía, su respuesta fue una grosería.

Y aunque no conozco que exista alguna ley que regule la seguridad en las obras viales, ya sea que las hagan directamente el Ayuntamiento o el Estado, o que las concesionen a particulares, creo que esto es cuestión de sentido común, y más cuando existen los medios para prevenir; hay señalizaciones luminosas de diferentes tipos que pueden situarse con muchos metros de anticipación indicando que hay una obra vial más adelante, a fin de que los conductores tomen sus precauciones.

Para el caso de los agentes viales, existen chalecos fosforescentes y con iluminación propia, también bastones luminosos como los que se usan en los aeropuertos, los cuales pueden ser muy útiles tanto en condiciones de baja visibilidad como en la lluvia. Estos accesorios no solamente son útiles para los mencionados, también para los operarios de una construcción, para empresas con movimiento de vehículos, etc.

Otra contraparte es en cuanto al uso de sistemas de vigilancia y monitoreo, muchos sienten que es cuestión de lujo, sin embargo existen un sinfín de casos en los que si se hubiera contado con un equipo de este tipo, como habría ayudado (pero el hubiera no existe). Y es que solo por mencionar un ejemplo, tuve conocimiento hace poco, de una empresa aquí en Aguascalientes, que sufrió de un asalto y aunque a través de investigaciones se pudo saber de quién se trataba y fueron aprendidos, se les dejó libres porque no habían las suficientes pruebas, y ahora esas “blancas palomitas” siguen haciendo de las suyas, si “hubieran” contado con evidencia del asalto, otra podría haber sido la historia.

Y es que un sistema de monitoreo no sólo tiene este uso, es información de quién entra o quién sale de mi negocio, si se atiende bien al cliente mientras no estoy, saber si no existe una actitud desleal, en una palabra es ¡prevención!

Otro punto, se refiere a la prevención de incendios y desastres naturales, son muy pocos los que se preocupan de esta cuestión, son contadas las empresas que tienen detectores de humo y fuego y aún menos, las que tienen aspersores de agua, esto incluyendo centros de diversión, de espectáculos, centros nocturnos ahora llamados “antros”. Yo me pregunto, ¿qué sucedería si se suscitara aquí una situación como la ocurrida en la ciudad de México en la discoteca “Lobombo”, realmente estamos preparados para actuar de inmediato y evacuar un lugar de esta índole?

Ojalá que tengamos el suficiente sentido común para no actuar cuando ya nos ha sucedido algo.

Hasta la próxima.

 

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