· Año 10 · Número 116 · Agosto 2004 ·
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Lic. Javier Martínez Huerta
Director General
Monex Grupo Financiero en Aguascalientes

jamartinez@monex.com.mx

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Retomando el tema del artículo del mes pasado. El actual entorno macroeconómico nacional, de estabilidad, nos da posibilidad de planear a mediano y largo plazo. Adicionalmente, se presta a desarrollar nuevos instrumentos, que permiten opciones diferentes a las tradicionales para obtener financiamiento.

En el año 2000, nace la figura del certificado bursátil, un instrumento de financiamiento cuya principal característica es la flexibilidad en los montos y plazos, así como la facilidad para poder emitir este título. Sin duda, había pasado mucho tiempo en el que se negociara en la bolsa mexicana de valores un título de deuda tan favorable para el impulso económico de las empresas del país.

El certificado bursátil es un bono emitido por la empresa y comprado por el gran público inversionista, este título ha sido utilizado por distintos tipos de empresas, para las medianas, representa una presencia institucional y un crecimiento favorable en las estructuras financieras de las organizaciones participantes de dicho mecanismo.

En países como Canadá y Estados Unidos, las emisiones de certificados bursátiles son consumidas por inversionistas locales casi en su totalidad. Esto es que los vecinos y personas que conocen la empresa, financian con su patrimonio a la empresa y reciben los intereses que se generan.

En México este tipo de emisión también es una oportunidad para las empresas emisoras, ya que al emitir deuda por primera vez, se implica que la empresa cuenta con un orden y metodología financiera sanos. Y por supuesto para las personas que desean comprar este tipo de bonos de deuda son una opción de inversión muy atractiva más allá de empresas y entidades lejanas. Por ejemplo, el municipio de Aguascalientes emitió ya un certificado bursátil, dando como resultado un mecanismo de financiamiento más barato que el financiamiento bancario tradicional. Y el cual ha recibido una excelente recepción entre el gran público inversionista. Además, el municipio ha logrado una presencia nacional y una profesionalización de su área de finanzas. Este caso es fácil de replicar en muchas empresas del estado, canalizando nuestro ahorro a esta alternativa de inversión y financiamiento en una operación ganar – ganar.

El tamaño de las empresas del estado, así como sus estructuras son candidatos ideales para calificar para este tipo de financiamientos y cumplir con los requisitos que solicita la bolsa mexicana de valoras, la comisión nacional bancaria y de valores, además de las calificadoras de valores.

Es sumamente importante quitarse de la cabeza la idea de que el emitir a través del mercado de valores no es tan complicado, ni tan caro como solía ser. Y que los beneficios de emitir deuda son muchos, no sólo se implica un orden financiero, sino que la calidad crediticia de la empresa mejora de forma considerable.

Es cierto que para lograr emitir deuda es necesario un proceso que tiene un costo en trabajo y dinero. Sin embargo la inversión bien los vale, ya que la empresa se abre las puertas de un financiamiento barato y constante.

Desde mi particular punto de vista, la piedra angular del desarrollo económico es el financiamiento. Sin una fuente de financiamiento todas las buenas intenciones y esfuerzos de desarrollar nuestra economía son estériles.

Es cierto que la banca no tiene interés en desarrollar a las empresas. Es verdad que las condiciones crediticias del país son lamentables. También podemos nombrar culpables en los 3 poderes de gobierno y a los 3 niveles. Así como seguirnos lamentando de la resaca que nos ha dejado la crisis del 94-95, etc., etc.

Sin embargo, es de suma importancia saber que más podemos hacer por nosotros mismos y nuestras empresas. De inicio por lo menos estar enterados y conocer los mecanismos nuevos de financiamiento.

Una frase muy escuchada a últimas fechas es: “México muy bien en lo macroeconómico, pero en lo microeconómico muy mal”. O dicho de otra forma, México al exterior una gran economía ordenada y gran participe de la globalización económica y financiera, pero en los hogares no se ven beneficios.

Es cierto. Tristemente cierto. Sin embargo una razón importante es que los mexicanos, acostumbrados a nuestra forma de trabajar, no hemos querido o no hemos podido, aprovechar las herramientas que ese orden macroeconómico nos ofrece.

 

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