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| · Año 10 · Número 116 · Agosto 2004 · |
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En el presente, prácticamente todo el mundo está de acuerdo en que el trabajo en equipo es una cosa deseable y beneficiosa para las empresas y las personas. Sin embargo, las formas de entender a los equipos y –cuando llegan a darse– los intentos por conformarlos suelen caracterizarse por una grave ambigüedad y una falta de consideración de los elementos claves para su buen funcionamiento. El resultado: pobres logros, gastos no previstos, problemas entre el personal, etcétera. El libro de Lawrence Holpp, “Dirija el mejor equipo de trabajo”, cubre aquellos aspectos que todo directivo debe tener en mente para saber si es conveniente o no apostar por esta modalidad de trabajo y de qué manera le conviene hacerlo. Como en todos los textos de la serie Directivos hoy, se trata de un trabajo pensado para orientar y facilitar la puesta en práctica del tema. El punto de partida del autor es la forma de concebir a los equipos de trabajo y lo que éstos pueden aportar a la organización. Holpp insiste en que un equipo no es sólo un grupo de empleados y, más que apuntar a una definición abstracta, señala la necesidad de que cada cual defina el equipo que requiera a partir del establecimiento de sus características básicas: propósito, posición respecto a la estructura de la organización, poder de decisión, plan de actividades y personas que lo integrarán. Más adelante, discute los aspectos más importantes para valorar y preparar su implementación: estrategia, liderazgo, cultura y comunicación: La estrategia es un aspecto clave. Plantearse el trabajo por equipos puede implicar una importante redefinición de las principales orientaciones que guían la acción de la empresa. El liderazgo de los equipos es otra cuestión crucial. No tiene por qué ser exclusivo de una sola persona; también puede ser rotativo o situacional. En todo caso, tendrá que evitar la forma de supervisión o dirección, para funcionar más como coordinación e información. La cultura, entendida como los hábitos en el hacer y pensar de las personas que integran la organización, también tiene que ser tomada en cuenta para evaluar si en su estado presente es posible la implementación de equipos de trabajo y, en caso afirmativo, para definir qué características deben tener los equipos y cuál es la mejor manera de ponerlos en marcha. La comunicación está en el centro del funcionamiento de los equipos de trabajo porque en la medida en que se clarifiquen expectativas y haya intercambio con las personas desde el planteamiento de los grupos de trabajo hasta su implementación efectiva, habrá claridad en cuanto a lo que se pretende lograr y a la forma idónea de conseguirlo. Por otro lado, dado que los conflictos son una parte normal de los equipos de trabajo, la comunicación es la vía necesaria para afrontarlos directamente. Holpp también refiere cuestiones más detalladas como el desarrollo de las personas que integran los equipos, las formas colectivas de evaluar el desempeño, el manejo de conflictos, el empowerment y la realización de reuniones efectivas. Con ello, cubre desde los aspectos más ligados a la relación de los equipos de trabajo con las organizaciones, hasta aquellos que se refieren al funcionamiento interno de dichos equipos. Dada la complejidad del tema con el que trata, creo que representa un buen manual, porque toma en cuenta desde los aspectos técnicos hasta los temas socioafectivos implicados en los equipos de trabajo. Pero hay otras dos características que me parecen mucho más importantes: En primer lugar, no sugiere un sólo modelo de equipo de trabajo, sino que ofrece todo un abanico de posibilidades desde las cuales usted puede definir el equipo de trabajo que mejor satisfaga sus necesidades Y en segundo lugar, señala qué aspectos hay que estudiar para: a) evaluar si es posible y deseable poner en marcha el equipo y b) identificar qué condiciones hay que cumplir para asegurar su efectividad. Las tendencias en la transformación de las organizaciones apuntan a formas cada vez más orgánicas, multi-funcionales, descentralizadas y basadas en unidades casi autogestionadas, ofreciendo diversas ventajas desde la reducción de costos hasta la agilidad en el flujo de información y la toma de decisiones. Los equipos de trabajo pueden ser una vía para alcanzar dichas ventajas. ¿Por qué esperar más? Holpp, Lawrence. (2002).
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