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| · Año 10 · Número 116 · Agosto 2004 · |
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¿Es del tipo de personas que le gusta hablar de lo bien que hace negocios o lo bien que marcha su empresa? Lo mejor es no hacerlo y dejar que sus clientes o figuras públicas lo hagan para ganarle puntos a la credibilidad de su organización. Los testimonios son recursos persuasivos empleados en las relaciones públicas para darle mayor peso a la imagen de su marca. El objetivo es influir en la conducta de los receptores a través de la opinión pública para que actúen como deseamos. Los testimonios sirven en los ámbitos político, empresarial y social. En lo político, durante las pasadas campañas fuimos captados constantemente por los mensajes de los familiares de los candidatos para vincularlos positivamente al rol de padres de familia y esposos. Otro candidato se relacionó con una organización ecológica cuyo portavoz fue Emmanuel, el cantante famoso de los 80´s, quien aplaudió y respaldó las propuestas que en esta materia hacía el entonces aspirante. En el ámbito empresarial, los testimonios son proporcionados por los clientes al avalar a una organización por sus productos y servicios. De hecho, las leyendas “recomendado por…” o “avalado por…” en el producto o en material promocional son un respaldo importante siempre y cuando quien avale tenga una reputación seria y profesional. Los testimoniales se presentan en video, audio e impresos. Todos son efectivos si se utilizan inteligentemente. Estos son algunos puntos a considerar: - Asegúrese de que el tema del testimonial no sea una “alabanza” a su persona o a su organización. - La persona u organismo portavoz del testimonial debe tener elementos de identificación auténticos con su organización, de lo contrario, el mensaje será vago. Defina un solo tema para cada testimonial y no divague. - Como mencioné líneas arriba, la persona u organización que avala deberá tener reputación. Por reputación me baso en el concepto de Víctor Gordoa, Consultor en Imagen Pública, “es la imagen pública sostenida en el tiempo”. - No opte por actores para hablar sobre los excelentes servicios o productos de su empresa. Al receptor no se le engaña fácilmente. - Cuando el testimonial sea en formato de video o audio, asegúrese de conversar previamente con su cliente para transmitirle lo que Usted quiere conseguir, sin influir en su forma natural de expresión. Esto le evitará demoras en la edición del material. - Asegúrese de que exista congruencia entre lo que dice el cliente y su comunicación no verbal (gestos, postura, mirada, tono de voz). Sobre todo para material audiovisual. - Cuide el profesionalismo en todos los elementos: visual, auditivo y gráfico. No improvise pues el costo de imagen es alto. - Con base en sus objetivos de campaña, elabore una planeación de temas que le permitan ordenar puntualmente a qué tipo de personas u organizaciones necesita involucrar para alcanzar las metas en tiempo y espacio. Posibles temas: atención y servicio, funcionalidad, logística, flete, transporte, adecuada temperatura de alimentos en restaurantes, instalaciones, solución de problemas, entre otros. - Pero sobre todo, evite hablar bien de Usted mismo para convencer a otros de lo bueno que es. No es una inversión aconsejable. Los testimoniales son una excelente táctica de las Relaciones Públicas para sumar credibilidad a su marca. Si aún no está convencido de ello, me basaré en los acertados argumentos del pionero de las Relaciones Públicas en España, Fernando Lozano Domínguez, quien dice: “Muchas compañías se quejan de no rentabilizar el dinero invertido en esta disciplina. Esto puede deberse, básicamente a dos razones: a) Que las desconocen y, por tal causa, las subordinan a incorrectas actitudes, decisiones y comportamiento. b) Que las confunden con equivocados quehaceres o malas artes”. ¡Hasta la próxima!
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