· Año 10 · Número 112 · Abril 2004 ·
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Lic. Mario de J. Espinosa Casarín
Asesor Financiero
mariusvampire@hotmail.com

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Como cada año les comento... Unos dicen “Gracias a Dios, llegó la primavera” y otros más “Gracias a Dios, llegué a la primavera”. He de confesar que esta frase la leí de Quino, pero me gusta seguir mencionándola en la columna, y creo que ahora con mayor razón.

Durante este año muchas de las empresas que estaban agonizando han terminado por sucumbir. Las últimas maquiladoras enormes que se encontraban en nuestro estado ya no representan mas que un muy pequeño porcentaje de la generación de riqueza en Aguascalientes. No sé por qué me recuerda a aquella escena de la película “Fantasía” de Walt Disney donde los dinosaurios caminaban buscando agua e iban muriendo uno a uno y, al final, cuando el último cae finalmente rendido, comienza una lluvia torrencial. Por supuesto, la lluvia y la sequía representan el tipo de cambio que durante varios años estuvo muy estable, con un dólar tan barato que generó esta sequía en las empresas maquiladoras... y que cuando por fin se destapó la válvula de presión y el dólar regresó a niveles más aceptables, era demasiado tarde.

Por otra parte, el dólar sigue estable, ahora nuevamente por debajo de los once pesos. Creo que es positivo mantener estabilidad, aunque no contener la presión alcista natural que se manifieste. Asimismo, las tasas de interés también mantienen su estabilidad, luego de que se ha alejando un poco (sólo un poco) de la expectativa de una alza en las tasas estadounidenses por parte de la Reserva Federal, al menos en el corto plazo. Y del mismo modo, en el pasado mes de marzo, la inflación en nuestro país corrigió su ligera tendencia alcista, continua por encima de la meta gubernamental. De cualquier modo, el crecimiento económico sigue sin hacerse completamente evidente, aunque si es cierto que cada vez más las cifras muestran una pequeña mejoría en este sector.

Es interesante mencionar que la inestabilidad política que hemos vivido en las últimas semanas generadas por la aparición de videos “in fraganti” ha afectado en una forma muy marginal a los mercados en México, por no decir que prácticamente la han ignorado. Esto es porque demuestra la madurez y solidez que nuestra economía vive en estos momentos. Sin embargo, un rubro importante que es el Mercado Bursátil de este país ha sufrido un fuerte adelgazamiento por la salida de grandes participantes en la BMV, de Bancomer, SHBC, Apasco, etc. No es, en definitiva, una buena señal para los mercados. Además, este acontecimiento hace que un hombre, uno sólo, Carlos Slim, amplíe aún más su peso específico en la Bolsa. Peligrosa situación.

Esto me lleva a sugerir, una vez más, lo interesante de invertir en Fondos de Inversión, ya que representan una manera muy útil de “democratizar” el mercado bursátil, los cuales le dan acceso al pequeño inversionista que no podría diversificar su cartera en muchos instrumentos por su bajo capital. Haciendo mención de nuestra portada de este número, le recomiendo ampliamente que se acerque a las empresas Operadoras de Fondos de Inversión…. Cada vez hay más opciones diferentes en donde invertir, donde aplicar nuestro dinero de modo que cumpla el requisito básico de toda inversión, que es tener un rendimiento superior al de la inflación…al menos.

Al comprar acciones de una Sociedad de Inversión (S.I) realmente adquiere acciones. Acciones de una sociedad cuyo objeto es adquirir determinados activos (acciones, bonos, cetes, etc). Otra sociedad administra a la S.I. cumpliendo varios requisitos legales que hacen, en la actualidad, muy transparente y clara la administración de dicha cartera. Por lo tanto, los rendimientos de la S.I. no son realmente intereses, sino la apreciación (o depreciación) del valor de la sociedad debido al valor que tienen en el mercado los activos propios. De tal forma que, si una sociedad tuviera títulos que en su conjunto valen un millón de pesos y manejara un millón de acciones, cada acción tendría un valor de un peso. Y si al paso del tiempo dichos títulos aumentaran a un valor de dos millones, pues cada una de ellas valdría dos pesos, representando un rendimiento de un 100% en el período en cuestión.

Me despido deseándoles un mercado de logros a la alza, con posiciones largas en expectativas personales y no muchos sobresaltos.

Hasta el próximo número.

 

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