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| · Año 10 · Número 112 · Abril 2004 · |
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“En los negocios
como en la vida no hay recetas secretas La administración eficiente es algo que se ejerce no se lee, no nace por generación espontánea sino requiere de mucho sacrificio, disciplina y decisión; no existen los negocios perfectos que te dejan mucho dinero sin esfuerzo. Anteriormente para obtener éxito en los negocios se necesitaba tener conocimientos de contabilidad y del sector básicamente. Actualmente además de lo anterior, las exigencias son más grandes, ya que hay una gran gama de disciplinas como la mercadotecnia, finanzas, recursos humanos, sistemas, entre otras, que hay que conocer, y sobretodo el olfato debe estar más agudizado que nunca porque hoy el que se duerme se muere. La administración en las empresas mexicanas se ha caracterizado por el paternalismo, la autocracia, las jerarquías, la poca importancia que tiene el tiempo de los demás, el compadrazgo, el nepotismo, el miedo por dar la información real de nuestro negocio por temor a la SHCP, todo esto influenciado por los diferentes gobiernos de los últimos tiempo desde Luis Echeverría con su política de excesivo gasto público, José López Portillo con la administración de la abundancia, Miguel de la Madrid con los primeros pasos hacia la liberalización de la economía, Carlos Salinas de Gortari con la apertura económica y la crisis, Ernesto Zedillo continuando con la crisis, Vicente Fox con la baja competitividad y reformas estructurales estancadas. Seguir gestionando una empresa como hace 35 años involucra peligros y pone en riesgo la vida misma de la organización. Aunque en las teorías del gerenciamiento consideran que el capital humano es lo más importante en las empresas. No obstante, la convicción de dar prioridad a la persona ha sido de dientes para a fuera. La prueba de tal hipocresía está en los despidos masivos que se han dado en todo el mundo. Las fuerzas que han ido poco a poco haciendo cambiar esta forma de administración es la globalización, las exigencias de las autoridades de ser más transparentes en la información, la mayor exigencia de los consumidores, los medios de comunicación que han seguido muy de cerca las prácticas de las empresas y de los empresarios. La incursión del género femenino en la alta dirección también ha establecido importantes cambios en el estilo de administrar las organizaciones, ya que este es más flexible, menos competitivo y se complementa satisfactoriamente con el masculino. Pero todo esto no será suficiente si no queremos como empresarios ser diferentes y practicar la honestidad contra toda prueba. No se vale que nos quejemos de China, del gobierno, de las Cámaras, sino ser primeramente honestos con nosotros mismos y cuidar a nuestra gente. Veamos los ejemplos de grandes empresarios mexicanos que han seguido el principio más común de todos el “Sentido Común”: Alberto Bailléres González: El PALACIO DE HIERRO, PEÑOLES, GNP, ITAM, entre otros maneja uno de los últimos conglomerados mexicanos que perduran. Emilio Azcárraga Milmo: El legendario Tigre, transformó a TELEVISA en el mayor imperio de medios de habla hispana. Enrique Hernández Pons: La contracción de su apellido HERDEZ, se convirtió en la empacadora de alimentos más popular del país. Calor Slim Helú: El presidente del GRUPO CARSO no tiene rival, nadie más, en toda la historia de México, ha convertido lo que toca en oro de la forma en que lo ha hecho él. Federico Sada González: Le ha tocado comandar la larga y sinuosa reestructuración de VITRO, uno de los emblemas industriales de Monterrey. Eugenio Garza Laguera: FEMSA sube como la espuma. Lorenzo Zambrano Treviño: Presidente de CEMEX le quitó la etiqueta de comodity al cemento y construyó una multinacional con operaciones en decenas de países. Ricardo Salinas Pliego: Desatador incansable de controversias, el dueño de TV AZTECA y ELEKTRA encontró en las masas un nicho para hace kilos y más kilos de dinero. Lorenzo Servitje Sendra: Ejemplo constante de responsabilidad social empresarial, el presidente de BIMBO no dejó hueco a competidores y llevó al Osito a todo el continente. Jerónimo Arango Arias: fue el audaz empresario detrás de CIFRA. Roberto Hernández y Alfredo Harp: Inseparables desde el piso de remates, se quedaron con BANAMEX, que hoy está en manos de Citrigroup. Valentín Díez Morodo: El hoy vicepresidente de GRUPO MODELO fue el artífice del torbellino exportador en que se convirtió la cerveza Corona. Roberto González Barrera: El rey de las tortillas no sólo se apoderó de este mercado en México sino que llevó a MASECA a Estados Unidos. Por si fuera poco, se mantiene al frente de BANORTE. Hasta el próximo número de Líder Empresarial.
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