· Año 10 · Número 111 · Marzo 2004 ·
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Ing. Salvador Rodríguez Aldrete
Presidente de OPEXA, A. C.

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Uno de los temas de actualidad en nuestro país es el de la educación. A partir de la revolución armada del siglo pasado, los diferentes gobiernos realizaron un gran esfuerzo para modernizar a la nación con la visión de lograr un 100 % de alfabetización, y si bien este objetivo no se ha logrado, si hemos avanzado de manera importante hacia él. Para todos es claro que si no se sabe leer y escribir es prácticamente imposible el avanzar en otras áreas. La pregunta pertinente es: ¿Hemos avanzado de manera suficientemente rápida en la creación de una sociedad competente y competitiva? Y si la respuesta con la que creo que la mayoría de nuestros lectores coincidirán, es NO, ¿qué nos ha pasado? y sobre todo ¿qué podemos hacer?

Al hablar de competitividad, el país de moda es, sin duda, China. Todos opinamos, en ocasiones sin mucho conocimiento, de la realidad de la China de hoy y su incursión en los mercados mundiales como el de Estados Unidos, en donde durante 2003 desplazaron a México como el segundo proveedor para el país del norte después de Canadá. Asociamos a China con bajos salarios y productos de baja tecnología como los textiles, juguetes, etc. Pero, poco se sabe en nuestro medio de la importancia de China como proveedor básico de la industria de alta tecnología.

Quienes se mantienen al tanto de la industria del desarrollo de software en el mundo saben que el país de referencia o “benchmark” es India. Sin embargo, no solamente es exitoso en dicho rubro. En días pasados se anunció la compra de Daewoo Trucks de Corea por una empresa automotriz hindú. En textiles el mejor tejido de algodón se obtiene de India y a precios extraordinariamente competitivos.

¿Serán estos éxitos obra de la casualidad? Ciertamente no podemos argüir que se deben a la riqueza de los países en cuestión. India es una de las naciones más pobres del mundo, y China, aunque con enormes recursos naturales, tiene también grandes carencias.

Evidentemente existen muchos factores detrás del éxito chino e hindú, sin embargo, un factor común está en la educación. India ha desarrollado durante décadas, excelentes programas para la enseñanza de las matemáticas. China ha duplicado en los últimos 10 años el número de graduados de sus instituciones vocacionales y tecnológicas además de mejorar significativamente la calidad de sus programas.

¿Y qué pasa en nuestro país? Es innegable que tenemos instituciones valiosas y con gran calidad y que se han construido en los últimos años sistemas relevantes como el de Tecnológicos Regionales en los 70´s, las Universidades Tecnológicas en los 90´s y más recientemente el sistema de Universidades Politécnicas.

Entonces, ¿por qué no hemos desarrollado más sectores industriales competitivos internacionalmente?

No existe una sola respuesta a esta pregunta desde el momento en que los factores para la competitividad son tantos y tan variados. Lo que si sabemos es que la educación es una condición indispensable para ser competitivos. ¿Cualquier educación? NO, una educación diseñada especialmente para fomentar la competitividad.

Analicemos algunos de los elementos que forman los programas educativos de países que han alcanzado un alto nivel de competitividad en sectores específicos y cómo nuestro modelo educativo se desempeña en ellos.

1. Inversión educativa alta

México invierte una cantidad importante cada año en sus programas educativos, sin embargo cuando nos comparamos con los países emergentes que están brillando en el concierto mundial, seguimos muy abajo. Por ejemplo, ocupamos el último lugar entre los países de la OCDE en gasto anual por estudiante de primaria-secundaria y el gasto anual en educación superior según la ANUIES es de 0.49 % del PIB. Peor aún, este porcentaje se ha reducido en 0.10% en los últimos 10 años. Por lo que, nuestros competidores nos llevan una gran ventaja y a este paso perderemos la poca tecnología que hoy se hace.

Nosotros, como sociedad y en particular como empresarios, tenemos la obligación de apoyar las reformas fiscales para obtener más captación PERO CON ETIQUETA DE APOYO A LA EDUCACIÓN. No para que vaya a solventar mayor gasto operativo del gobierno.

En este orden de ideas, arguyo también que el mejor programa para combatir la pobreza es una buena educación. ¿No deberíamos analizar la conveniencia de re-direccionar recursos de los programas “sociales” como el reparto de despensas, ropa, cobertores, etc. que tantos votos genera, a proyectos de mejoría educativa?

2. Excelente enseñanza de ciencias exactas desde los primeros grados

Nuestro sistema de enseñanza básica produce jóvenes que toman decisiones acerca de su vocación profesional basados en “esta carrera no requiere matemáticas” cuando hoy día, en la era digital, todas las carreras necesitan de un conocimiento adecuado de las técnicas matemáticas. Esta cultura tiene el prejuicio de que las matemáticas son difíciles. Es tiempo de que desde nuestro hogar, las escuelas de nuestros hijos o de nuestros nietos según sea el caso, apoyemos la enseñanza de ciencias exactas.

3. Ingreso limitado a las carreras con baja demanda

La mayoría de los países analizados limita el acceso a carreras no estratégicas sólo a quien demuestra capacidad y verdadera vocación. Nosotros también lo hacemos en las carreras de ciencias médicas. ¿Por qué entonces seguimos produciendo contadores, licenciados en derecho, sociólogos y psicólogos en grandes cantidades cuando los muchachos encontrarán enormes dificultades para colocarse al salir de la universidad? La meta de los padres mexicanos es la licenciatura para sus hijos cuando un egresado de una buena escuela vocacional tiene más oportunidades. Es tiempo de hacer conciencia en los jóvenes de que una licenciatura es totalmente superflua si no sirve para ayudarlos a desarrollar su proyecto de vida.

4. Programas de enseñanza basados en el ejemplo

¿Cómo explicar a un estudiante que para ser competitivo se requiere disciplina, trabajo diario y tenacidad cuando en la escuela los maestros llegan tarde, no asisten porque tienen eventos sindicales o peor aún, cobran sin enseñar porque están “De Comisión”? Es absolutamente imposible. Nuestros estudiantes, igual que todos nosotros, aprenden básicamente del ejemplo. Requerimos hacer que cada escuela, cada preparatoria y cada universidad sea de excelencia, tenga estrategias claras, programas explícitos, controles transparentes y sistemas de recompensas por resultado.

En síntesis, este país requiere una verdadera revolución educativa con orientación competitiva. Está en nuestras manos el futuro y si no lo iniciamos ya, estamos condenando a los jóvenes a emigrar. México es hoy un exportador neto de talento. Es tiempo que iniciemos el esfuerzo en nuestro hogar, en nuestra empresa, en nuestro medio y presionando a nuestros legisladores.

El Ing. Rodríguez Aldrete es Presidente de OPEXA, A.C., el organismo promotor de la Exportaciones del Estado. Tiene mas de 25 años de experiencia en el Comercio Internacional y en la actualidad es Fundador y Presidente de SR Aldrete y Asociados, empresa de Comercio Internacional. Es Ingeniero Mecánico por el Tec de Mty y tiene el MBA de la Universidad de Texas así como diplomados en mercadotecnia por el ITAM y Finanzas por Pace University, N.Y.

 

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