· Año 10 · Número 111 · Marzo 2004 ·
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Los partidos políticos en México viven la peor de sus crisis: carecen de credibilidad y se ven rodeados por escándalos, abuso de poder, corrupción y falta de ética. Como institución han perdido identidad y posicionamiento ante la sociedad. Como “marcas” los partidos políticos son poco valorados y presentan una relación emocional muy pobre con el electorado y la sociedad. Pero lo verdaderamente preocupante es que lejos de que se proponga algo en este sentido, la política mexicana da señales de que no se ha dado cuenta de ello y que además, tiene que apoyar una reforma que renueve su ideología y que promueva veracidad ante los mexicanos.

La renovación que debe darse en marketing político es de carácter estratégico y se refiere a elementos que controlables por el partido político, se enfocan a su ideología y también a los líderes que de éste surgen, ya sea para contiendas electorales o para puestos de representación popular. Por lo tanto, nos referimos a un cambio en los elementos que nutren al marketing político, los cuales son determinados por los líderes de los partidos. Los conocimientos, estrategias y técnicas de marketing en el ámbito político han demostrado su eficiencia y día a día se perfeccionan, de ellos no tenemos la menor duda de que hacen su labor. Con base en lo anterior, en las siguientes líneas explicaremos nuestra propuesta.

Actualmente la mayoría de los partidos políticos se han quedado sin bandera ideológica definida y sin misión consistente. Por ello, observamos que los candidatos ejercen mayor influencia en las decisiones de los electores, dejando en segundo término la plataforma política y las ofertas sociales de los partidos. En Aguascalientes, según resultados de una encuesta privada para el 2° distrito local, el 38% de los entrevistados aceptó tomar en cuenta en primer lugar al candidato para decidir su voto, diez puntos abajo con el 28% tenemos a las propuestas políticas. ¿Qué nos dice esto?, los partidos políticos han perdido presencia en la sociedad.

La gente está poco interesada en la política (aunque después tenga que pagar las consecuencias de su falta de participación, al quejarse de los malos gobiernos). Para diciembre de 2003, consulta Mitofsky dio a conocer una encuesta según la cual en Aguascalientes más del 56% de la población estaba poco interesada en la política local, enseguida un 26% dijo no tener ningún interés en la misma. En términos generales 8 de cada 10 personas no tiene interés en la política. ¿Entonces los partidos políticos trabajan sólo con esas 2 personas restantes?

Pero ¿por qué hay tan poco interés? Nosotros creemos que las personas están decepcionadas y cansadas ¿de qué? de que los partidos cambien de ideas de un día para otro, de que no sean coherentes con lo que dicen y lo que hacen, de que se fijen en el juego del poder más que en el beneficio del país, de que sean corruptos y de que sus miembros sean noticia debido a sus escándalos que por su trabajo. Es aquí donde entra el primer elemento de la reforma la ideología del partido: sus principios, valores, su plataforma. Aunque todos los partidos dicen tenerla, son pocos los que dan a conocer abiertamente las ideas que los rigen, y los valores que obedecen. Por lo tanto, las personas están cansadas de que los partidos hagan y deshagan a su antojo reformas y acuerdos que México necesita y de las cuales nunca rinden cuentas a la población que confía en ellos. Basta con recordar el resultado de la reforma hacendaría a finales del año pasado.

Un ejemplo de lo anterior, son las presuntas “tranzas” del “niño verde”, respecto al escándalo relacionado al supuesto caso de corrupción del actual dirigente nacional del Partido Verde Ecologista de México, Jorge Emilio González, al valorar intervenir en la autorización de permisos a empresarios canadienses para establecer desarrollos turísticos en el estado de Quintana Roo. El llamado “niño verde” amablemente consideró la propuesta después de saber que su intervención sería recompensada con 2 millones de dólares “libres de impuestos”.

Independientemente de sí se prueba o no que las evidencias presentadas son verídicas y si fue una “chamaqueada” como él menciona, la falta de coherencia del Partido Verde en México está confirmada por su contraparte en el viejo continente, en donde el Partido Verde Europeo ha confirmado que tiene información sobre malos manejos e irregularidades del Partido en México, por lo cual se distanciaron y dejaron de negociar con él argumentando que “no saben a donde van”.

Entonces ¿es cierto que no se respeta y fortalece la ideología partidista? Nosotros creemos que sí y lo sostenemos. Además de que el Partido Verde se pronunció a favor de la pena de muerte (visión que los ecologistas del mundo aborrecen) la idea de que al Verde Ecologista le fue heredado al “niño verde” no lo deja bien parado ante la sociedad. Escándalos y falta de congruencia, junto con algo de corrupción ¿la sociedad lo verá bien? Para finalizar este asunto, apoyamos la propuesta del Acalde de Cancún, el cual le recomienda a Jorge Emilio González dejar el puesto en la organización política, sin embargo le damos un poco más de énfasis, ¡que no vuelva a la política jamás!

Por otra parte, la crisis de credibilidad de los partidos políticos se ve agravada por la rotación y las malas conductas de sus líderes más destacados, quienes a cambio de una posición importante cambian de principios o de partido de forma inmediata.

Los personajes emblemáticos de cada uno de los partidos quienes ejercen el liderazgo de opinión política defendiendo los valores de la institución, tienen un compromiso con su ideología, principios, oferta política y valores partidistas. Por ello, en el momento en que estos líderes cambian intempestivamente de partido o violentan las normas del mismo, están traicionando a quienes creyeron en él y en sus postulados, además habla muy mal de la moral política y la ética personal de éstos, pues un cambio de estos representa que lo que defendieron con un esfuerzo y hoy no vale nada.

Lo anterior es preocupante porque en la medida en que se deteriora la imagen y la credibilidad de los líderes políticos en esa mismo margen se deteriora el ecosistema político. Creemos que los partidos políticos se han perdido en una lucha partidista donde se ha olvidado los ideales y principios que modernizan a la sociedad y en cambio se tiene una competencia incansable por el poder y los beneficios que provienen de quien gobierna. Para lograr esto, ambas partes han desarrollado programas impregnados de enfoques económicos y oportunistas que terminan por ahondar aún más el abismo que los separa de los electores.

Un ejemplo de ello, lo tuvimos a principios de este 2004, cuando a mediados del mes de enero los principales diarios de Aguascalientes publicaron el informe sobre Política Interna que dio a conocer el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en donde se expresaba cuál sería el lineamiento estratégico del partido para las elecciones del 2004.

¿Y cuál era su estrategia? Esperar a que alguno de los precandidatos “incómodos” del PRI y el PAN (entiéndase Armando López Campa y Luis Armando Reynoso Femat) declinaran a su partido para después hacer una oferta atractiva y lanzarlos como candidatos por el partido del Sol Azteca. Eso parece prostitución política. Sin embargo nos preguntamos ¿acaso no hay talento en el PRD?, ¿tendrá ética o principios, como para visualizar dichas estrategias? Las respuestas las seguimos esperando, pero mucha gente ha cuestionado los procesos de selección a través de los cuales se eligen a los representantes del partido para las contiendas electorales, ya que se les acusa de antidemocráticos y autoritarios. Y bueno, en este sentido la cobertura ha sido amplia por parte de los medios, y la falta de coherencia se hace evidente de quien se dice el partido de la Revolución Democrática.

Entonces hablamos de que si los partidos políticos carecen de ideología y en sus filas mantienen líderes que se pueden vender al primer postor, el marketing político será sólo un juego para ocultar a la población las deficiencias de instituciones y personas que no tienen la capacidad o el compromiso para afrontar el gran reto del gobernar, legislar o impartir justicia.

Considerando lo anterior, la pregunta obligada es ¿hay alguna propuesta de solución? En nuestra opinión las oportunidades de mejorar la política mexicana aún existen, pero exigen cambiar la actitud egoísta actual, por otra más generosa y de compromiso. Los partidos políticos deben olvidar la demagogia y los clichés políticos que hoy no tienen ningún impacto en la sociedad. Por lo tanto, los partidos políticos deben buscar un tema de alto valor para el electorado y convertirlo en su misión. Esto significa generar un nuevo posicionamiento con el cual identificarse ante los electores y defenderlo de tal forma que se obtengan resultados tangibles que devuelvan la credibilidad y la veracidad ante ellos.

Finalmente lo invitamos a que si es parte de un partido político, participe con él. Contribuya a que éste genere su ideología (si no la tiene aún) trabaje con ellos para que se cumpla. Exija transparencia, profesionalismo y ética, los mexicanos debemos alimentar la lucha por una política que persiga realmente el Bien Común y construya mejores oportunidades para todos. Hasta la próxima.

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