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| · Año 10 · Número 109 · Enero 2004 · |
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Los tiempos hablan de “Vacas flacas”. Vivimos una profunda crisis de empleo a nivel nacional e internacional. Pero, ¿qué hacer ante el desempleo actual como profesionales? Nos hemos dado cuenta por amigos nuestros, o por vivirlo en carne propia de que las empresas no están contratando a nadie y de que la tendencia es más bien a recortar personal. Visitas a empresas, llamadas, correos electrónicos enviando el currículum vitae, entrevistas, pruebas... Y el ciclo se repite, son muy pocos los que logran colocarse en una empresa. Y los que lo hacen, frecuentemente obtienen remuneración inferior a la deseada de acuerdo a su capacidad y preparación. ¿Qué están haciendo algunos profesionistas ante esta situación? Pues ¡changarreando! Con dificultad han comenzado un pequeño negocio, una tienda de abarrotes, una cafetería, o la comercialización de algún producto. Pero no alcanzan más que para sobrevivir, así no se puede ahorrar y personalmente están sub-utilizando su capacidad. En otros casos menos prometedores, a los recién egresados o profesionistas con poca experiencia no les queda más que resguardarse en sus hogares y seguir causando un gasto para el presupuesto familiar mientras buscan un empleo formal. Son muy contados los casos de emprendedores que tras haber creado una nueva empresa o modelo de negocio se han autoempleado y generan algunos otros para la economía formal. Dicen que de la necesidad nace el ingenio. Y eso lo hemos comprobado a través de la historia. Pero en México parece que las condiciones desfavorables no han incentivado suficientes nuevas iniciativas o la creación de microempresas. Lo que hemos visto es el ingenio de los que más tienen. Los grandes corporativos compran “gangas”. Algunos mexicanos invierten su capital en otros países. Dinero llama a dinero dice el refrán. Pero parece que no siempre se utiliza el capital para generar empleo y con una recta responsabilidad social. Algunas alternativas para los profesionistras: 1. Invertir su dinero en bancos de rendimiento seguro. En 2004 las cosas no cambiarán de la noche a la mañana. Por eso hay que estar preparados para competir en los procesos de selección de las nuevas oportunidades de empleo. Se esperan tiempos mejores para el nuevo año después de reactivarse la economía de nuestros vecinos de Estados Unidos, pero a nuestro querido México le llegará el aliento hasta el segundo o tercer trimestre (si bien nos va). A todos los jóvenes profesionistas que quieren ingresar y desarrollarse en el mundo laboral les comparto que buscar empleo hoy en día no es una carrera de velocidad, sino de resistencia y perseverancia. Es tiempo de ejercitar la virtud de la paciencia y de volver a practicar ese deporte o arte que tanto les apasiona. Y recuerden que de la calidad y el profesionalismo que le impriman a su búsqueda dependerá la calidad y la proyección de su futuro puesto de trabajo. Me despido deseándoles lo mejor en su trayectoria profesional y una firme realización de su proyecto de vida.
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