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| · Año 9 · Número 108 · Diciembre 2003 · |
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Un mes de fuertes altibajos en los mercados, locales e internacionales. Grandes movimientos del Euro, así como las divisas europeas que aún no se integran a esta divisa. Hay un sinnúmero de causas que pueden originar estos fuertes vaivenes, aunque en el ámbito internacional hay una que resulta más evidente que cualquier otra: la situación en Medio Oriente. Hace un año las amenazas estadounidenses contra el gobierno Iraquí eran cada vez más fuertes, iban dirigidas hacia un punto donde el gobierno de Saddam realmente no tenía mucho que hacer; ni siquiera se encontraba entre la espada y la pared, sino entre la espada y la metralleta. En Irak había intereses fuertísimos de varias naciones, principalmente de Francia y Alemania, aunque otras se encontraban también involucradas. Los oleoductos que surten gran parte de Europa y Asía pasan por la región, que ahora controla Estados Unidos de una forma indiscutible. Aliados como Turquía e Israel, así como Paquistán (con sus reservas) y territorios conquistados como Afganistán e Irak confirman la tesis. Sin embargo, estas conquistas han resultado ser más costosas de lo esperado. El control sobre la población que en un principio se planteó como dado, ha sido mucho más complicado y difícil. Además, al salir a la luz pública los verdaderos motivos del gobierno norteamericano, y en lo particular de la familia Bush en este negocio, muchos capitales se encuentran nerviosos brincando de un país a otro, de un rubro estratégico a otro, de una empresa a otra…. Y esto genera gran incertidumbre en los mercados. Desde que la empresa Arbusto Oil Company (Bush significa arbusto en español) tomó el control de la reparación y explotación “temporal” de los pozos petroleros de la zona, grandes capitales franceses, alemanes, rusos e incluso chinos han estado buscando donde anidar. Y la corriente es bastante fuerte. Ahora bien, ¿cómo afecta esta situación a México? Pues de pasada, bastante. Gran parte de los capitales que se encuentran en México buscan altos rendimientos en un país con mucha calma y paz interna, que les asegure la estabilidad y el retorno de su dinero cuando lo necesiten. Esta premisa se sigue dando, sin embargo, las reglas comienzan a hacerse ambiguas. La lucha interna política es bastante fuerte, y todo encaminado a las diferentes reformas estructurales que necesita este país, no urgentemente pero sí forzosamente. Esta lucha interna acompañada de la falta de experiencia política del actual gobierno ha sido muy dolorosa. Declaraciones como las de nuestro embajador en la O.N.U. muestra que para mantener sólida una economía y una política interna y externa, hace falta experiencia y oficio político. Creo muy difícil que se realice la reforma hacendaria o fiscal pronto. Me parece más bien que se llevará a cabo una modificación ligera a la forma del cobro de impuestos más no al fondo. Mi criterio personal me dice (como a la mayoría de los mexicanos) que antes de cobrar más impuestos, hay que gastar menos, mucho menos. Aplicar I.V.A. a alimentos y medicinas es una medida muy arriesgada, aún a la “cadena productiva” que evidentemente repercutirá en el precio final. Sin embargo, si a pesar de los grandes ahorros que el gobierno realizara, fuese necesario, después de esos ahorros habría que pagar. El gobierno ha mantenido una política fiscal sana, dolorosa pero sana. Así debe continuar si queremos mantener una economía igualmente sana y atractiva a la inversión no sólo extranjera sino nacional. Me despido deseándoles un mercado de logros a la alza, con posiciones largas en expectativas personales y no muchos sobresaltos. Hasta el próximo número.
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