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| · Año 9 · Número 108 · Diciembre 2003 · |
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Cada día es más popular la iniciativa de estándares abiertos en computación, Open Source se le llama en el mundo anglosajón y se traduce como software libre o gratuito. La popularidad de este esquema se debe principalmente a la eficiencia y confiabilidad de los productos que ofrecen. El más famoso de ellos, el sistema operativo Linux es 100% más confiable y robusto que su contraparte comercial más famosa: Windows de Microsoft. Sin embargo, pese a todas las ventajas que brinda el software gratuito no ha ganado la confianza del mundo de los negocios, debido principalmente a algunas interpretaciones erróneas del concepto. En primer lugar se cree que este tipo de productos son hechos por gurús de la computación para su propio uso y disfrute, es decir que son juguetes de ‘nerds’. Esta idea data de los primeros días de Linux, cuando había que interactuar con éste empleando comandos sumamente crípticos y obscuros (quien entiende algo como: “mount –t iso9660/dev/cdrom/mnt.”), sin embargo, actualmente y gracias a este mismo esquema de Open Source, se cuenta con una variedad de interfaces gráficas para el usuario (GUI por las siglas en inglés: Graphic User Interface) similares a la muy intuitiva utilizada por Windows y Mac OS, mismas que, dicho sea de paso, fueron inventadas en el laboratorio de investigación de Xerox, en Palo Alto California.
De esta manera, uno como usuario, perteneciente a la especie humana común y corriente, en muchos casos más corriente que común, puede disfrutar de una pieza de software muy eficiente y confiable a diferencia de ese tormento que a veces puede ser Windows ¿A quién no le ha pasado que a medias de una operación la computadora se inhibe o se queda pasmada?, ¿no es una experiencia frustrante? Otro problema para la adopción popular de los estándares abiertos es aquella de que si es software gratis no es confiable, o no es bueno, o no tanto como aquel por el cual se paga y en el que se invierte una considerable cantidad para obtenerlo. En este sentido podemos hablar de cómo es el esquema económico de esta corriente. Los programas son realizados por una gran cantidad de programadores que hacen aportaciones en sus tiempos libres, trabajando un par de horas agregando códigos o revisándolos y aportando ideas tan solo por el gusto de hacerlo o de recibir reconocimiento de sus colegas. Así se logra por parte de cientos de colaboradores obtener un producto robusto y muy confiable sin que se realice una gran inversión financiera, a diferencia del software fabricado por compañías comercializadoras que se dedica a este tipo de industria. Pero ¿Por qué es importante esta iniciativa en términos económicos para la empresa? Lo interesante de este esquema es que reduce los costos de infraestructura de una manera sustancial, basta hacer un poco de números en cuestión de lo que podemos ahorrar en licencias de sistema operativo: Una licencia de Windows cuesta alrededor de $1,500 pesos, si tenemos en nuestra organización digamos unas 10 computadoras, tendríamos que pagar $15,000 pesos. Ahora cada licencia de Office Estándar (Word, Excel, Power Point) cuesta aproximadamente $3,000 pesos, entonces deberíamos pagar $30,000 pesos para tener el software básico en nuestra red. Por lo tanto, sumando estas dos cantidades el monto total a pagar sería de $45,000 pesos. Por otro lado, las licencias de Linux son gratuitas, sólo hay que bajar el software de la Web. Además podemos encontrar una suite de Office para este sistema operativo que es igualmente gratuito, se trata de ‘Star Office’, un producto que promueve ni más ni menos que la compañía ‘Sun Microsystems’, fabricante de los servidores que hicieron posible la misma World Wide Web.
Este producto no sólo es más estable que el de Microsoft sino que además permite utilizar los documentos creados en esta última plataforma. Podemos pensar que todo esto de los estándares abiertos no es más que un complot para obligar a Bill Gates a compartir más su negocio, sin embargo el movimiento de Open Source lo iniciaron los programadores para mejorar la calidad del software que utilizamos todos, de manera que mientras haya programadores que quieran aportar habrá software gratuito. Es una idea que llegó para quedarse y la prueba es que fabricantes importantes como IBM y HP están haciendo una gran inversión (IBM ha invertido alrededor de $40 millones de dólares en investigación para esta plataforma) para adoptar y promover los estándares abiertos incluyéndolos en todos sus productos. Esta plataforma ha resultado tan confiable que compañías tan importantes como Ford Motor Company han cambiado sus aplicaciones críticas de negocios a este sistema (ver: www.business.scotsman.com/technology.cfm?id=1014442003) por no hablar de los gobiernos nacionales y estatales lo han adoptado para sus aplicaciones, por cuestiones de seguridad, ya que la plataforma de Windows es cerrada y no permite analizar los mecanismos internos. En esta lista podemos citar a los gobiernos nacionales de China, Alemania, Corea del Sur y Vietnam y por si fuera poco el gobierno del Estado de Massachussets (http://rss.com.com/2100-7344_3-5084442.html?part=rss&tag=feed&subj=news) ha definido como su estrategia en cuestión de política informática a las plataformas abiertas. Cabe recordar que es en este estado donde se encuentran las Universidades de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachussets y donde nace precisamente la computación moderna.
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