· Año 9 · Número 107 · Noviembre 2003 ·
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L.A. Ernesto Cabral Ballesteros
Director General
Enlace Directivo Consultores, S.C.

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Para lograr éxito en nuestra
empresa es necesario contar
con sistemas de evaluación
de la productividad

 

“No se puede mejorar lo que no se puede medir”. Esta frase tiene mucho de cierto, cada vez es más evidente la necesidad en las empresas de todo tamaño el saber ¿a dónde se dirigen en un entorno competitivo? Y esta pregunta sólo la pueden responder evaluando su posición actual y desarrollando planes a corto, mediano, y largo plazo; lo que ese traduce en el desarrollo de su planeación estratégica. Pero, ¿de qué nos sirve conocer los planes? Debemos tener herramientas específicas para traducir éstos en objetivos concretos y acciones específicas que se puedan medir y evaluar periódicamente con una metodología que cumpla con los requerimientos básicos de la determinación de objetivos, los cuales deben ser: claros, cuantificables, retadores, alcanzables y generar un resultado que dé valor agregado, ya sea económico o de servicio.

No basta conocer ¿a dónde vamos? sino conocer ¿cómo vamos? y saber en qué momento nos desviamos del camino para corregirlo; todo esto lo podemos lograr si implementamos en las empresas herramientas de medición y evaluación de objetivos a los diferentes niveles de responsabilidad, lo que se traduce en contar con sistemas de evaluación de la productividad empresarial.

Esta necesidad es hoy, más que nunca, una preocupación a todos los niveles de empresa, ya sea pública o privada; micro, pequeña, mediana o grande; industrial, comercial o de servicios. En el centro actual, las empresas líderes en su ramo y las instituciones públicas o gobiernos exitosos cuentan con esquemas de evaluación o medición de su gestión para tener parámetros de comparación con sus propios objetivos planeados o para analizar su posición competitiva en el mercado en el que compiten.

Es por ello que hoy en día las normas, los estándares y el aseguramiento de la calidad se han convertido en una prioridad para transitar con éxito en el mundo globalizado y podríamos preguntarnos ¿cómo logran algunas empresas ser exitosas y líderes a escala mundial? Es en gran parte por medir y evaluar su actividad a todos los niveles a través de indicadores de productividad que alineen los objetivos estratégicos con los objetivos funcionales y personales dentro de sus organizaciones y tengan la forma de evaluar metas contra resultados, puntos de comparación para corregir desviaciones a tiempo y no perder el rumbo trazado en su planeación.

Las empresas deben evaluarse sistemáticamente a través de indicadores de productividad que monitoreen el comportamiento de los objetivos estratégicos generales, proyectos y programas, sus áreas funcionales y los objetivos de cada persona, así como el desempeño individual en las actitudes y aptitudes de todo el personal. Si esto se realiza, tendremos una evaluación o medición integral de cada empresa, la cual podremos denominar como una medición de la productividad integral, que incidiría a incrementar ventas, mercado, utilidades y a disminuir mermas, costos y reprocesos, e insatisfacción de clientes, entre otros beneficios. Además, el conocer de todo el personal que labora en las distintas áreas de una empresa y quién no lo está haciendo, a través de indicadores de productividad, puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso en la operación de una empresa.

 

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