· Año 9 · Número 107 · Noviembre 2003 ·
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Ing. Luis Fernando Flores Oviedo
Director General del Cluster de
Tecnologías de la Información
de Aguascalientes, A.C.

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No basta con tener las mejores
computadoras, lo que realmente
importa es que éstas sean
prácticas y nos ayuden a
realizar nuestro trabajo
eficientemente

 

Aún en estos tiempos para mucha gente, las computadoras nos complican la existencia en lugar de facilitarla, y en algunos casos es cierto, cuando se abusa de la tecnología y se pierde de vista el hecho de que ésta es sólo una herramienta para ayudarnos a resolver problemas. La productividad se incrementará en la era de la información por las mismas razones que aumentó en la era de la revolución industrial: Por la aplicación de nuevas herramientas para liberar e incrementar la capacidad del trabajo humano. Sin embargo, si la tecnología no se usa de manera inteligente, podría causar un efecto negativo en nuestra productividad. La productividad es la medida de las revoluciones socioeconómicas. Tal fue el caso de las palas mecánicas, las máquinas, la electricidad y los automóviles, si es que de verdad habrá una revolución informática las computadoras y su software deberán repetir ese mismo patrón con la información. Mientras nos adentramos en el Siglo XXI, tratando de imaginar como servirán las computadoras, somos bombardeados por demasiados términos técnicos: Ciberespacio, Internet, Intranet, trabajo a distancia, trabajo colaborativo, ERP´s, CRM, etc. Según Michael Dertouzos, quien fuera director del laboratorio de ciencias computacionales del Massachussets Institute of Technology hasta poco antes de su muerte, el mundo se va convirtiendo poco a poco en un mercado de información, en donde la gente la compra, vende o la intercambia. La introducción del sector de la información ha sido hasta hoy errática y lenta. Hace 20 años o más se introdujeron las primeras computadoras personales y apenas podemos gozar de los beneficios de interconectarlas. En gran medida este lento avance se debe a ciertas actitudes y errores que cometemos los que hacemos y compramos la tecnología. Echemos un vistazo más cercano a estos abusos:

El error de la redundancia

Muchas veces la gente hace exactamente lo que hacía antes de las computadoras además del trabajo que representa introducir este trabajo a la computadora. Dicho error se debe a que no entendemos como automatizar un proceso o porque no pensamos bien cuál es la verdadera aplicación de la computadora. Es también muy común que se automatice un proceso que no es eficiente, de nada sirve hacer las cosas más rápido si se están haciendo mal. Es evidente entonces que no se trata de un problema de la tecnología en sí, sino de cómo la usamos.

El error del Espaguetti

Tendemos a no desechar lo que nos da confort, lo mismo pasa con los programas. Cuando uno de ellos cumple con su cometido y nos ahorra algo de trabajo no lo desechamos así como así, no obstante, conforme vamos aprendiendo más de los procesos que se automatizan o van cambiando los requerimientos del negocio, se van agregando funciones y funciones al programa para mantenerlo al día. El resultado es que después de un tiempo acabamos con un programa que es imposible de mantener o modificar simplemente porque nadie puede encontrar su lógica o estructura. A este fenómeno se le llama el ‘espaguetti code’. ¿Se imaginan lo que cuesta hacer modificaciones a los sistemas de boletos de las aerolíneas? Estos programas son muy útiles pero son realmente ineficientes ¿han intentado hacer un cambio de vuelo de última hora? Solo vea la cara de un empleado de ventanilla la próxima vez que pida hacer un cambio de boleto.

El error de la maestría en aplicaciones

¿Alguna vez ha contado el número de páginas del manual de Excel? Tengo algunos amigos financieros que se ufanaban de tener siempre la última versión de Excel, les llamábamos ‘power users’ porque eran los que mejor conocían esta herramienta, siempre tenían sus anaqueles repletos de manuales y libros sobre la utilización de este programa y nunca se perdían un curso intensivo para incrementar sus habilidades con esta aplicación. ¿Se imaginan que tuvieran que leer un manual de 1200 páginas para utilizar un lápiz? Esta idea parece ridícula y causa risa, sin embargo la aceptamos para cualquier software. ¿Por qué tiene que ser tan complicado aprender a usar una herramienta? Nadie necesita un curso de dos semanas para manejar un taladro.

El error de las nuevas características

¿Qué tan frecuente actualiza usted su versión de Excel, Word o de su aplicación favorita? ¿Sabría a ciencia cabal cuál es la diferencia en potencia entre un Excel 5 y Excel XP? ¿Podría enumerar todas las características nuevas de memoria y decir qué porcentaje de ellas usa en realidad? A medida que avanza la tecnología en hardware y software tenemos computadoras más rápidas y con mayor capacidad; los fabricantes de software han agregado funciones demasiado sofisticadas y llamativas pero raramente útiles. Lo malo de esto es que las compramos.

El error de la falsa inteligencia

¿Qué opinan de esa manía de Word de cambiar las palabras mientras las tecleamos? Simplemente porque el programador nos quiso facilitar la vida haciendo que el software tomara sus propias decisiones con respecto a nuestro trabajo ¿No es frustrante cuando algún programa asume que queremos ejecutar alguna acción y simplemente la ejecuta sin preguntarnos? Bienvenidos al mundo de la falsa inteligencia artificial.

Estas son sólo algunas de las cuestiones que debemos resolver antes de que las computadoras y el software se conviertan en el vehículo de la revolución de la información, no basta con tener computadoras mas rápidas y software más complejo o con más funciones, lo que realmente se necesita es que estas herramientas sean más prácticas y nos ayuden a realizar nuestro trabajo de una manera eficiente, pero esto no es sólo tarea de los tecnólogos o programadores, también es responsabilidad de los que somos clientes o usuarios, los que al final de cuentas pagamos estas herramientas.

Para cualquier información adicional respecto a este artículo, estamos a sus órdenes en el Cluster de Tecnologías de la Información de Aguascalientes A. C. Edificio Torre Plaza Bosques, Piso 12, Despacho 13. Tel. 9 10 26 11 Ext. 5952 o al buzón electrónico: l_flores@aguascalientes.gob.mx

 

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