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| · Año 9 · Número 107 · Noviembre 2003 · |
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Ahora que ya se estrena la nueva camada de legisladores, se llegó también el tiempo de hacerles una visita allá en San Lázaro, como fue el caso del Secretario de Hacienda y Crédito Público, Francisco Gil Díaz, en donde su misión fue cabildear sobre la tan esperada Reforma Fiscal; aunque algunos legisladores como sus antecesores le pidieron la renuncia, eso no le importó tanto convencerlos de que, sí se aprueba la tan ansiada y prometedora Reforma sería tanto como ganarse el Melate, claro para todos los mexicanos ¿no? El argumento por de más contundente y subliminal que empleó el Secretario de Hacienda para convencer a los legisladores y quedaran satisfechos de este asunto, fue que con la nueva Reforma Fiscal el PIB para el 2004 crecerá en 3.5%. Además de que, como dicho porcentaje representa una estimación baja, éste podría situarse en el orden del 4%. Sin embargo, cuando escuché esto me dije, seguro que son las noticias ¿o será algún nuevo episodio de la dimensión desconocida? Pero eso no fue todo, para respaldar estas declaraciones y ser coherentes con ellas, en el comunicado de la SHCP que se dio a conocer el 10 de octubre de 2003, señaló que el crecimiento de la economía para el año entrante se ubicará en el 3% y la inflación será también del 3%. Después de escuchar tan alentador informe me pareció que estaban describiendo las estimaciones de la economía Norteamericana. Pero mas allá de estas cifras habremos de revisar las que anteceden a las mismas, las cuales son prometedoras. Ahora bien, teniendo en cuenta la variación promedio anual dividida en trimestres tenemos la siguiente tabla (1): Variación Porcentual
Como podemos observar las cifras del PIB para los cuatro trimestres del 2002 son desalentadoras. En promedio estas cuatro cifras tuvieron un crecimiento de alrededor del –0.5%, ¿qué significa esto? que nuestra economía simple y sencillamente no avanzó en ese año. Ahora veamos que para el primer trimestre de este 2003 se alcanzó el 2.3%, por lo visto empezamos bien la carrera, pero en el segundo, lamentablemente descendimos a casi la mitad, lo que quiere decir que la economía cayó cerca del 50%, teniendo en cuenta que el estimado para este año sería de 0.9% casi el uno porciento. Y siguiendo esta tendencia es probable que sí se cumpla, aún así no es nada alentador. Tomando en cuenta estos números, el comportamiento de nuestra economía que por obvias razones no es dinámica y el contexto internacional (la expectativa de que se reactiven los mercados a nivel mundial y sobre todo el de Estados Unidos), ¿cómo le van a hacer para alcanzar ese 3%? si las cifras que observamos no son la plataforma de despegue para llegar el próximo año a un crecimiento como el que prevé la SHCP. Hagamos un ejercicio simple, en el año 2002 no crecimos, el 2003 se espera el 1%. Si la tendencia del PIB cuando hay condiciones económicas normales crece a un ritmo del 1 al 1.5% con respecto al año anterior, lo más sensato y sin ser un experto en el tema sería esperar un crecimiento del 2 al 2.5%. A menos que la tan acariciada Reforma Fiscal nos llene de sorpresas, y no resulte como hasta ahora, que a los que son contribuyentes cautivos los siguen exprimiendo cada vez más, ¿acaso no existen alternativas para solucionar el problema de la recaudación? Cuántas veces no hemos comentado en reuniones con amigos que lo que se puede intentar es poner en marcha un programa encaminado a ampliar la base tributaria, y simplificar el pago de los impuestos, con el fin de que la distribución de la riqueza sea equitativa, principio básico de la “Economía”. Para ejemplificar un poco lo anterior veamos que dice el teorema de Vilfredo Pareto, economista francés, quien mencionó que el 80% de la producción la realiza el 20% de la población; llevando este ejemplo al plano de la recaudación lo enfocaremos de esta manera, el 80% de la población goza de los impuestos que pagan el 20%, si este problema lo vemos en retrospectiva, claro que es añejo, y a todas luces se ha heredado de sexenio en sexenio, la pregunta sería ¿Cómo es posible que este gobierno apueste su credibilidad a una Reforma Fiscal? Porque si es así, el futuro será menos prometedor para nosotros. Tenemos un gobierno al que le hace falta perder el miedo a atreverse a hacer las cosas, creatividad y alternativas de solución. Luego entonces, dónde están los mejores hombres, aquellos que fueron contratados para realizar el trabajo al puro estilo de la “La Liga Extraordinaria” (inspiración de mi hijo), porque apostar una vez más a lo mismo, es regresar al juego pueril que les gusta tanto a los Legisladores y al Ejecutivo; echarse culpas, desacreditarse, tomar revanchas, cobrar favores y toda la gama de artimañas viejas y nuevas que genera la clase política de este país, que finalmente todo se reduce a un choque de fuerzas, pero por otro lado como ya es costumbre el espectador por excelencia que ve el juego desde la comodidad de su casa, el Gran Pueblo de México, ¿qué no deberíamos de ser una sociedad más activa en cuanto a las decisiones que nos afectan a todos? Pero que más da que pase el tiempo, luego este gobierno le dará la factura al que viene y así no la llevaremos, después de todo, no pasa nada, sólo algunas cosas sencillas como el deterioro de la calidad de vida, el estancamiento, crece la pobreza y el desempleo y nuestros gobernantes y legisladores como diría el ex presidente López Portillo “Que la historia se los Demande”... Pero bueno habrá que concederles el beneficio de la duda, duda que aún tenemos todos porque si el 3% se ve difícil, que será de aquel famoso 7% de crecimiento, que parece ser que nunca se dijo pero alguien lo inventó, al fin y al cabo todo eso no es significativo porque la solución ya la tienen en la mano, la Reforma Fiscal.
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