Publicado el: 22 noviembre, 2017

El mes de septiembre de este año es un hito en la vida de muchos. Los terremotos acontecidos no solamente mostraron la magnitud que puede tener un fenómeno natural, sino también dejaron una huella muy difícil de borrar dentro de la conciencia de la sociedad mexicana. Sin embargo, el puño en alto y la sensibilidad de la ciudadanía demostraron que el pueblo de México está unido. 

El aprendizaje que dejó esta experiencia fue duro, pero muy valioso. La mayoría se percató de la fragilidad de la vida y de que es prioritario cuidar tanto a los seres queridos como al patrimonio. La cultura de la previsión es vital y es urgente afianzarla en el ideario colectivo. 

¿Un desastre anunciado?

Lo ocurrido en México fue un escenario al cual distintas organizaciones ya habían puesto atención. La ONU estima que 221 millones de personas se ven afectadas por los desastres naturales cada año en todo el mundo. De igual forma, el Banco Mundial resalta que la República Mexicana es el país número 23 con riesgo catastrófico alto ante fenómenos naturales. 

Las pérdidas aseguradas por el terremoto del 19 de septiembre, que tuvo una magnitud de 7.1 grados en la escala Richter, podrían alcanzar los 36.7 mil millones de pesos, según datos de la empresa de análisis de riesgos AIR Worldwide. Por su parte, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano afirmó que hay 150,000 viviendas afectadas y 250,000 mexicanos en condiciones de pobreza patrimonial, debido a los sismos registrados durante el mes de septiembre. 

De acuerdo con el Plan de Atención de Catástrofes del Sector Asegurador Mexicano, desarrollado por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), el 41 por ciento del territorio nacional, vinculado al 31 por ciento de la población, se encuentra expuesto a huracanes, terremotos y erupciones volcánicas. En otros términos, se diría que el 30 por ciento del PIB es vulnerable a diversos riesgos. Tan sólo en el 2014 y el primer semestre de 2017, se registraron 17 desastres producidos por fenómenos naturales que generaron 16,000 millones de pesos en indemnizaciones. 

La cultura de los seguros de daño en México

Los seguros de daño ayudan a mitigar los efectos económicos causados por percances que afectan de manera directa al patrimonio. Si bien las pérdidas humanas son irremplazables, los daños materiales se pueden minimizar. 

México ha crecido 15.2 por ciento en la cultura de previsión en lo que respecta a los seguros de no vida; sin embargo, la cifra continúa siendo demasiado baja si se contrasta con la de otros países de América Latina, como Brasil, que se posiciona con un incremento de 43.1 puntos porcentuales, según el informe de Fundación Mapfre. 

A pesar de que en el territorio mexicano hay una gran variedad de agencias que cuentan con este servicio, los seguros específicos para casas o negocios son de los menos solicitados y de los más económicos que existen en el mercado. Lo contrario sucede con el seguro para automóviles, el cual atrae más a los clientes. 

La AMIS pondera que únicamente el 5 por ciento de las casas están protegidas por algún tipo de seguro de daños. En el ámbito empresarial, las microempresas registran la misma cifra que los hogares (5 por ciento); en cambio, los pequeños negocios reflejan un valor más alto con un 15 por ciento. Los consorcios de mayor tamaño son los que tienen los índices de resguardo de daños más amplio con un 50 por ciento.

¿Cómo funcionan los seguros para inmuebles?

En el seguro para inmueble tú puedes elegir qué te cubre, incluyendo todo lo que tienes dentro de tu empresa o vivienda, daños inesperados, inundación, entre otros. La gente casi no frecuenta este tipo de seguros, e incluso los agentes le ponen más esmero a vender seguros de vida y de gastos médicos”, comentó Mónica Merelles Treviño, asesora de Mapfre Seguros. 

En cuestión de costos, Grupo Nacional Provincial (GNP) pone como ejemplo una vivienda valorada en 1 millón de pesos y con 500,000 pesos de contenido. La prima a pagar en ese caso estaría entre los 2,000 y 12,000 pesos por un año de cobertura según la zona. 

La oferta para asegurar el hogar o la empresa es muy amplia, incluso pueden protegerse de las consecuencias de los desastres naturales como huracanes, incendios, marejadas, sequías y sismos. Dentro de esta cobertura también está incluido el amparo por responsabilidad civil, así como el resguardo de los bienes que estén dentro del inmueble. 

Como parte del proceso de contratación es necesario hacer un inventario para otorgarlo a la aseguradora e informar a la compañía de la situación real de la vivienda o negocio, en cuestión de construcción y de uso. Asegurar el valor correcto facilitará subsanar el daño, porque en caso de ser mayor al declarado, se corre el riesgo de no recibir la compensación al no poder comprobarlo.