Publicado el: 17 octubre, 2017

Un estudio de la firma Ernst & Young, elaborado en 2015, reveló que la mitad de los emprendedores mexicanos desconoce los fondos de capital que pueden apoyar a sus empresas. Para financiarse, acuden principalmente a sus ahorros, familiares, amigos y banco privado.  Por lo tanto, si su círculo cercano o las instituciones bancarias les niegan el apoyo económico, no se les ocurre otra salida, condenando su proyecto a un más que posible fracaso ante la falta de alternativas para levantar capital.

Sin ser una ciencia exacta o un conjunto de dogmas, existen etapas y formas de levantamiento de dinero que impulsan startups y conforman un ecosistema de inversiones. Aquí algunas referencias.

Capital dulce 

Aparece en el primer periodo del proyecto. El emprendedor inicia el negocio con sus propios ahorros. Puede recibir ayuda de su círculo cercano (familia y amigos) y generalmente vende algunos de sus bienes para sufragar gastos.

Capital semilla 

Es la primera fase de financiación de la startup, la cual genera mínimos ingresos. Aquí muere el 90 por ciento de las empresas. Algunos actores que pueden involucrarse son:

  • Incubadoras. Apuestan por el emprendedor porque les atrae su propuesta e invierten en mentores, asesores, viajes o cualquier apoyo para que funcione el modelo de negocio. 
  • Fondeos colectivos. Portales digitales que publican el proyecto y la inversión que requiere. Las personas interesadas donan a la causa; pero si no se logra reunir la cantidad fijada en determinado plazo, el dinero les es reembolsado. 
  • Ángel inversionista. Apoya financieramente la idea si es innovadora, tecnológica, escalable, y si el modelo de negocio demuestra tener tracción. Estos inversores buscan tener un rol activo en la junta directiva y entre el 5 y 25 por ciento de las acciones de la empresa. Además, esperan obtener una tasa de rentabilidad del 30 por ciento en cinco años al retorno de cinco veces la inversión, de acuerdo a la Red Mexicana de Ángeles Inversionistas. 

Fondos de inversión

En una escala más alta se encuentra el capital emprendedor, fondos de inversionistas que apuestan por numerosos proyectos con potencial de escalamiento, pero con un alto riesgo. Pueden existir varias series de financiamiento y la inyección por cada una va siendo mayor. Quienes invierten buscan ser parte activa del proyecto y escalarlo en un corto plazo para retirarse con ganancias.

También están los grupos de capital privado. A diferencia del capital emprendedor, estos manejan fondos de dinero más grandes, repartidos entre un menor número de empresas, generalmente más afianzadas y con riesgo limitado. Además, adquieren la mayoría de las acciones (51 por ciento).

El ciclo de inversiones termina con la venta de la startup. Para hacerlo, existen dos formas: una es la fusión o que una firma mayor la adquiera, un ejemplo de esto fue cuando Facebook compró Whatsapp; y la otra salida es que un fondo la compre para llevarla a la bolsa de valores.