Publicado el: 5 diciembre, 2017

El gran desarrollo industrial que experimentó Aguascalientes a partir de la década de los 60 se capitalizó durante las gubernaturas de Rodolfo Landeros Gallegos (1980-1986) y Miguel Ángel Barberena Vega (1986-1992), quienes aprovecharon, entre muchos otros factores, la gran cultura empresarial existente y provocaron que la ciudad pasara de ser considerada simplemente como la capital de uno de los estados más pequeños del país, a un centro industrial muy atractivo “para la inversión de capital extranjero en tecnologías de punta”, según refiere Ciudades provincianas de México: historia, modernización y cambio cultural, libro coordinado por el doctor en Ciencias Sociales Víctor Gabriel Muro y publicado por El Colegio de Michoacán. 

Tras el asentamiento de empresas como Nissan, Texas Instruments o Spimex en la entidad, y ante la perspectiva de la llegada de más corporaciones trasnacionales, a finales de los 80, el Gobierno proyectó la creación de otro polígono adicional a Ciudad Industrial: el Parque Industrial del Valle de Aguascalientes (PIVA), ubicado al norte del estado en la carretera federal 45 Aguascalientes-Zacatecas kilómetro 10, en San Francisco de los Romo.

Entre 1980 y 1988, se reunió un volumen de 1,100 millones de dólares de inversión productiva concentrada en 191 unidades económicas: 153 operaban en Ciudad Industrial y las 38 restantes (un 20 por ciento), en el PIVA, según datos del INEGI (1988).

El crecimiento del cinturón industrial fue paulatino, pero constante. Hasta antes del 2000, el porcentaje de ocupación del PIVA ascendía apenas a una cuarta parte de su capacidad. Para 2015, de acuerdo con el Sistema Estatal de Información Estadística y Geográfica, el Parque del Valle de Aguascalientes presentaba una ocupación del 100 por ciento a lo largo de sus 103 hectáreas (el tercer polígono más extenso, sólo por detrás de Ciudad Industrial y el Parque Industrial de Logística Automotriz).

Este año, el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del INEGI tiene registrados 130 negocios asentados en el PIVA. De estos, el 44 por ciento son microindustrias (de 1 a 10 trabajadores); el 37 por ciento, pequeñas empresas (11 a 50 empleados); el 11 por ciento, medianas (51 a 100 colaboradores); y el 8 por ciento, grandes compañías (101 o más trabajadores). Además, de acuerdo con el sitio de gobierno Invest in Aguascalientes, el polígono industrial aloja 17 firmas extranjeras: 10 provenientes de Japón, 3 de Estados Unidos, 3 de Alemania y 1 de República Checa. 

¿Qué es lo que hace tan atractivo al PIVA para que las empresas decidan instalarse en él? Entre las respuestas posibles está su ubicación estratégica: San Francisco de los Romo. En el libro Aguascalientes hoy, publicado por el INEGI en 1996, el municipio es referido por ser “un lugar estratégicamente localizado: a un costado de las vías del ferrocarril, junto a la carretera panamericana, a menos de 17.5 km de distancia de Aguascalientes y a menos de 40 kilómetros del aeropuerto internacional, con una ubicación geográfica que permite transportarse en una hora hacia el estado más próximo y en 7.5 horas a la frontera más cercana del norte del país”. 

Los empresarios lo reafirman. José Antonio Alcalá Jiménez, director de Satín Export, menciona que la localización del polígono representa un argumento de peso para convencer a todo negocio: “La conectividad que tiene es perfecta. Cuenta a su alrededor con vialidades muy buenas. Por ejemplo, la salida y el Boulevard a Zacatecas, que te enlazan prácticamente con cualquier lado; o si queremos ir rumbo al sur, con destino a México, puedes conectar por tercer anillo, sin necesidad de entrar en la ciudad”. Satín Export se encuentra desde 1995 en el PIVA.

Por su parte, Octavio Caudillo, de la empresa manufacturera Maindsteel, añade que la cercanía del parque con las oficinas de la Aduana Local, situada por la comunidad El Chicalote, es otro plus para decidir asentarse ahí.

La ubicación del PIVA también ha favorecido a las compañías el acceso a mano de obra proveniente de comunidades próximas al cinturón industrial, como El Puertecito de la Virgen, lo cual también beneficia a los habitantes de las localidades por ser una fuente de empleo cercana. Alcalá Jiménez comenta que un porcentaje alto del personal de su negocio proviene de las comunidades aledañas al parque.

“La actividad comercial para el sector al que nos movemos está muy marcada para esta zona. A pesar de que NISSAN está al sur, las firmas de cadena de suministro se han instalado de manera significativa en la parte norte de la ciudad, lo cual ha influido en que muchas empresas hayan decidido moverse para acá”, resume Octavo Caudillo sobre el PIVA, uno de los primeros testigos del exponencial crecimiento industrial que ha experimentado Aguascalientes en las últimas décadas.