Publicado el: 22 noviembre, 2017

 

por Manuel Villalpando Villalpando, Director General de Techno Consulting

A menudo la inercia nos lleva por ciertos caminos habituales, comunes y repetitivos en nuestras empresas.  Podemos caer en el “siempre se ha hecho así” para justificar nuestro actuar.  Sin embargo,  ¿qué hacer cuando la forma anterior de actuar ya no da resultados, o, empieza a producir resultados sub-óptimos?  Esas son las señales de que el cambio es inminente.  

¿Qué síntomas son los que pueden presentarse que nos den indicios de la necesidad de cambio?  

Disminución de ventas.-   Debemos preguntarnos si algún aspecto en la calidad de nuestro producto o servicio es el que ha incidido en esto.   O bien,  si cambios en las demandas de nuestros clientes han sido otro factor.  

Cancelación de cuentas existentes.-   Quizá por un servicio inadecuado,  o bien,  porque nuestra competencia está ofreciendo un producto o servicio de valor superior.   

Cambios en el entorno.-   Posiblemente cuestiones de modificaciones de legislación que impactan nuestro giro o cambios en particularidades operativas del negocio nos guían por un cambio de rumbo.

Crecimiento.-   En ocasiones,  nuestro modelo de negocio, con sus características administrativas y operativas, requiere modificar su modus operandi para adaptarse mejor a un crecimiento natural.  Por otro lado, una simplificación o decrecimiento puede requerir de igual manera atención específica para alterar nuestra forma de operar.

Incorporación de nuevas capacidades.-  Cuando nuestros recursos humanos crecen en capacidades y/o conocimientos,  podemos optar por diversificar nuestra cartera de productos y servicios con la finalidad de otorgar mayor valor a nuestro mercado meta.

Enfoque de recursos.-   Si llevamos a cabo un análisis mediante la ley de Pareto,  podemos identificar el 20 por ciento de las actividades que generan el 80 por ciento de nuestra utilidad.  Dado esto, podemos realizar los cambios pertinentes para enfocar mejor nuestros esfuerzos para fortalecer y hacer crecer dicho componente crítico.  

Eliminación de lo superfluo.-   Puede suceder en tiempos de holgura que permitimos actividades o gastos superfluos.  El mejor momento para eliminarlos es cuando tenemos la tranquilidad y holgura para hacerlo.  Al estar presionados,  es posible hacerlo, pero la capacidad de análisis y toma de decisiones se podrá ver mermada.

Así pues,  recordemos el adagio,  “la única constante es el cambio”, y,  analicemos nuestras empresas para detectar oportunidades y amenazas que puedan motivar ser mejores con el transcurrir del tiempo.