Publicado el: 12 octubre, 2017

“No hay nadie que ame más a México que yo”, asegura Arturo Ávila Anaya, un empresario que desde su incursión en los negocios ha buscado colocar los productos nacionales en los más altos lugares a nivel mundial en cuanto a calidad e innovación. 

Su historia de éxito está conformada por pequeños triunfos que hoy lo sitúan como uno de los empresarios con mayor reconocimiento en la industria militar en el país, según dice.

Arturo pasó su etapa de formación en Estados Unidos. Estudió el bachillerato en un colegio con un modelo educativo basado en la doctrina de los marines; luego, a los 16 años comenzó un programa de Derecho Latinoamericano en la Universidad de Texas, en Austin, mismo que finalizó cuatro años más tarde. Se graduó con mención honorífica gracias a un estudio que realizó acerca de la sustitución del impuesto sobre tenencia de vehículos. Esto lo hizo acreedor al título de texano honorario, que le fue otorgado por el entonces gobernador de Texas George Bush, quien más tarde fue presidente del país norteamericano.

Posteriormente, obtuvo el grado de Máster en Dirección de Empresas en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE), bajo la modalidad Executive MBA (MEDEX). Arturo fue una excepción a las reglas de ingreso de este máster en cuanto a edad y años de experiencia, las cuales eran de 28 y 8 años, respectivamente.

En el ámbito profesional, su carrera ha sido siempre ascendente. Antes de encontrar su vocación, Arturo tuvo más de ocho empleos. Al mismo tiempo que estudiaba Derecho, se integró a un despacho de abogados; luego, a los 19 años fue contratado como director jurídico de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores a nivel nacional. Cuatro años después, obtuvo el cargo de director general de la Asociación de Concesionarios Peugeot.

A pesar de la alta responsabilidad de los puestos que ocupó, él sentía que podía ofrecer más como profesionista, por lo cual decidió emprender su propia empresa.

“Abrí varios negocios: una agencia de Subaru; una franquicia de cafés italianos illy; me asocié con un fondo de inversión; abrí empresas como Taxback, donde los extranjeros pueden obtener la devolución de sus impuestos, etcétera. Fueron varios proyectos; muchos fracasaron y otros fueron exitosos”, cuenta.

Actualmente, es presidente de su propia compañía de blindaje e inteligencia militar.

Inseguridad en México, lo que motivó la fundación de su empresa 

La seguridad siempre ha sido un tema prioritario para los gobiernos, al menos así lo han manifestado a través del tiempo los candidatos en sus campañas; pero fue a partir de 1994 que la seguridad comenzó a tener relevancia en la opinión pública. Hoy, el interés se mantiene casi por obligación, debido al notable incremento de la criminalidad en los últimos años.

De acuerdo con datos de la Procuraduría General de Justicia y del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, los delitos de robo a transeúnte, robo a casa habitación, robo a transporte, robo a negocio, robo a vehículos, homicidio doloso, lesiones dolosas y violación registraron un importante crecimiento durante la década de los noventa.

En 1990, se reportaron a nivel federal 902,000 delitos. Para 1996, la cifra aumentó a 1,420,402 incidencias y un año más tarde se llegó al máximo histórico de 1,510,796.

A Zedillo, quien ocupó la presidencia en 1994, le tomó tres años bajar los niveles de incidencia delictiva que estaban incrementándose desde los inicios del siglo. El esfuerzo fue en vano, pues ni Vicente Fox ni Felipe Calderón lograron mantener la tendencia.

La investigación “Políticas de seguridad en México: análisis de cuatro sexenios”, de Eduardo Guerrero Gutiérrez, socio fundador de Lantia Consultores, firma especializada en el análisis de políticas públicas, refiere que: “Durante el gobierno de Fox, se observó un resquebrajamiento de la política de seguridad. Los resultados durante este sexenio son negativos en prácticamente todas las dimensiones e indicadores que se incorporaron en el análisis”.

Así pues, desde hace más de 25 años, el país experimenta una ola de inseguridad. Ávila consideró esta situación y fundó IBN, compañía líder en su rubro que hoy tiene sedes en la Ciudad de México y San Diego, California.

“IBN es un complejo de industrias militares privadas. Es el esfuerzo de más de 15 años de transferencia de tecnologías de todo el mundo y la profesionalización de los colaboradores para consolidar una empresa internacional”, expresa Arturo.

La innovación y el desarrollo tecnológico colocaron a IBN en el escenario mundial 

Gracias a su oferta de productos innovadores creados a partir de la importación de tecnología de países como Brasil, Israel, Canadá, Estados Unidos y algunas naciones europeas, no pasó mucho tiempo para que la compañía se hiciera de un lugar en el mercado nacional.

Ya consolidada, IBN decidió desarrollar su propia tecnología y así, conformó la división de inteligencia, investigación y desarrollo militar, que cuenta con varias patentes en trámite, marcas y registros de derechos de autor. Con esta área, la empresa ha logrado colocar sus productos en el mercado internacional y ha generado alianzas con diferentes marcas, como la israelí Plasan, uno de los principales fabricantes de vehículos militares en el mundo.

“Yo creo que México puede ser punta de lanza en este tipo de soluciones tecnológicas. Creo que los mexicanos tenemos la capacidad de ser el mejor país del mundo en alta tecnología”, menciona Arturo.

Hoy, IBN se ubica como una empresa de defensa diversificada y se perfila para ser uno de los principales jugadores de su sector en el mundo. Una de sus más recientes acciones para cumplir este propósito es la obtención de un lugar en Catalyst 137, el espacio de aceleramiento más grande del mundo para proyectos de tecnología (Internet of Things). En él, se abrirá el primer centro de investigación y desarrollo militar a nivel internacional en Kitchener, Waterloo (Canadá).

“Es un proyecto que ha causado expectativa, incluso nos acaban de invitar en el marco de la visita del primer ministro Trudeau en octubre, para que los acompañemos como empresa mexicana”.

La apertura del complejo está proyectada para el mes de enero y contará con personal mexicano en las áreas de creación de alta tecnología, internet de las cosas y manufactura de productos.

El primer mexicano en cursar el Programa de Seguridad Nacional de Harvard 

Para Arturo, todo este reconocimiento ha llegado gracias a la capacitación constante que él y su equipo reciben. Recientemente, el empresario tuvo la oportunidad de cursar el Programa de Seguridad Nacional de Harvard; él es el primer mexicano que logró realizarlo.

El Senior Executives in National and International Security es el posgrado principal de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, que está dirigido a altos funcionarios civiles y militares.

En este programa, Arturo estudió los desafíos de seguridad actuales de la mano de expertos en asuntos internacionales. “Casi todos los autores que han escrito best sellers en materia de seguridad nacional fueron mis profesores, esas personas que hoy están sentando un precedente en materia de seguridad nacional”.

A raíz de esta experiencia, Ávila tuvo la oportunidad de gestionar becas para que los secretarios de defensa y de marina, junto con el comisionado nacional de seguridad, obtengan esta acreditación.

“Traigo cartas en donde los están invitando a participar en este programa de seguridad. Estas becas ya las hice llegar a cada uno de ellos y espero que puedan participar en este programa que inicia en diciembre”, agrega.

Una historia de éxito que inspira al emprendimiento 

Como empresario consolidado, Arturo siente una responsabilidad muy grande con México. Por esa razón, busca ayudar a otras mentes a aterrizar sus ideas y consolidar proyectos que eleven la competitividad del país. El punto de partida de este plan es Aguascalientes, ya que él se considera hidrocálido por adopción.

“Hay que inspirar a la gente a que se puede, así nace el movimiento ‹‹Historias de Éxito››. Primero, inspiramos y luego, invitamos a más gente a que inspire a construir estas historias. Hay mucha gente talentosa en Aguascalientes”, reflexiona.

El video promocional de su iniciativa tuvo tanto éxito (más de 500,000 vistas en redes sociales) que la empresa recibió cerca de 1,500 correos electrónicos de personas que querían sumarse al proyecto. En ese momento, Ávila supo que debía pasar de inspirar a consolidar nuevos negocios. Para lograrlo, pondrá en marcha cuatro acciones.

La primera es un foro que se llevará a cabo el 9 de noviembre de este año. En él, se contarán casos sobresalientes de emprendedores y personas destacadas del estado en un formato amigable, pequeño y gratuito.

En este evento, tendrá lugar la segunda acción. Se recibirán proyectos de negocio y se seleccionará a los diez más viables para apoyarlos con recursos económicos y asesorías.

La tercera acción consta de un centro de emprendimiento basado en el Communitech de Ontario, Canadá. Será un espacio de trabajo gratuito para startups, donde se brindarán servicios de mentoría.

De acuerdo con el visionario, para que todo este esfuerzo por desarrollar nuevas empresas innovadoras sea fructífero, se debe eliminar una de las barreras que más afecta el progreso de un país en vías de crecimiento: la corrupción. Esta es la cuarta acción.

“No es posible que en México, una de las economías más importantes del mundo, exista tanta pobreza. Alguna vez hice un análisis con mi empresa de Big Data para entender qué pasaba y fue sorprendente darnos cuenta de que hay una correlación directa entre pobreza, violencia y corrupción”, dice Arturo, quien buscará fomentar la participación ciudadana para buscar soluciones a este problema.

“El día que logremos acabar con la corrupción vamos a ser el mejor país del mundo; sin duda, tenemos el talento para hacerlo”, concluye.