Publicado el: 7 enero, 2016

Video producción: Edgar Pérez

Redacción: Tania García

Emprender es hacer diferente las cosas, dice Edgar García. Salirse del camino recto, complementa Carmina Cabello. Ellos son una pareja que hace un año decidió dejar sus trabajos para cumplir la meta de construir su empresa, o mejor dicho, hornear su empresa.

Fue en una tienda departamental, al ver una batidora, que decidieron no solo comprarla sino comenzar una panadería gourmet: Pan y Mantequilla.

Él es chef. Ella, diseñadora. Él lleva las recetas. Ella, la administración. Son más que una pareja, son un equipo.

“Es un proyecto pensado absolutamente en crear una propuesta de sabor y una experiencia de un buen pan, así es como surge la idea de Pan y Mantequilla”, comenta Edgar.

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Comenzaron manufacturando piezas de pan en época decembrina y vendiendo a través de internet. Meses después, con el local equipado para dar servicio al público, se enfrentaron a la temporada baja de la Feria Nacional de San Marcos y a pesar del mal panorama que expertos pudieran pronosticar, salieron adelante con un mejor plan.

“Las peores experiencias fueron la temporada baja en tiempo de Feria. Se sobrellevó trabajando y es cuando comenzamos con el food service, que surge a partir de la necesidad de todos los restaurantes de un buen pan. Yo, como chef, restaurantero y cliente, siempre la respuesta que obtenía cuando pedía un pan de servicio era: tenemos bolillo o una rebanada de pan”, explica el emprendedor.

En un año, consolidaron 15 clientes entre ellos restaurantes, food trucks, bistrós, cafés y cadenas comerciales; aumentaron su producción a 450 piezas diarias; dieron servicio a eventos de hasta 10,000 personas; y crearon más de 1,170 recetas de panadería salada que llegaron a bocas de Baja California, Nuevo León y Colombia.

Carmina explica que Pan y Mantequilla se distingue por su atención personalizada y la creación de recetas específicas que acompañan la comida y fortalecen el concepto del cliente.

“En la primer reunión que tenemos con el cliente, Edgar acude para saber las necesidades, conocer su producto y con base a eso desarrolla el pan específico que están buscando. El olor de nuestro pan los atrae, pero el sabor es lo que los atrapa y podemos decir que nuestros clientes ya son fieles a nosotros”, menciona.

Si bien el food service es su principal mecanismo de venta, los emprendedores tienen intención de volver a la distribución de piezas de pan al menudeo.

Dentro de sus planes de expansión para este 2016 está el crecimiento de la matriz ubicada en el centro y la apertura de otra sucursal al norte de la ciudad.

“Ha tenido una buena aceptación por parte del público, estamos posicionados en venta al mayoreo, la verdad es que nos encontramos sorprendidos por la aceptación. No es único, pero sí podemos decir que es un pan con personalidad y pensado exclusivamente para la persona y el negocio”, expresa Edgar.