Publicado el: 18 abril, 2017

Los abuelos y papás de Daniel Sánchez Guerrero son farmacéuticos, por lo que él se involucró y se enfocó en el mayoreo y medio mayoreo de medicamentos. Sus clientes principales son las tienditas de la esquina.

Él nunca imaginó que terminaría participando cinco veces en la competencia IRONMAN, un evento de alto rendimiento que consiste en nadar 3.8 kilómetros en mar abierto, pedalear la bici 180 kilómetros y correr un maratón de 42 kilómetros.

Todo inició cuando su esposa le comentó que quería correr un maratón cuando cumpliera 40 años. Él, impulsivamente, la inscribió al maratón de Chicago y ella lo convenció de correrlo juntos. Al concluir dicha competencia, su esposa le dijo que quería participar en un IRONMAN. “Yo no sabía ni qué era y cuando vi de qué se trataba pensé que era imposible”.

“A los 30 kilómetros se acaba la energía y tu cuerpo comienza a autoconsumirse”.

Le gusta comer bien, ejercitarse y beber muy poco. Cree que el ejercicio le da salud. “También me da muchos amigos, es una pasión que comparto con mi esposa e hijos, y nos une. Yo digo que domina mis demonios, los aplaca, me da serenidad”.

En un IRONMAN, hay muchos momentos en los que te quieres rendir. “A los 30 kilómetros se acaba la energía y tu cuerpo comienza a autoconsumirse; empiezas a metabolizar grasas y después las proteínas, es decir, te empiezas a morir. El hecho de hacerlo es poder dar una mirada hacia ti mismo y tener la satisfacción propia de saber que lo puedes hacer”.

Daniel está convencido de que para realizar este tipo de esfuerzos, es necesario tener un compromiso muy fuerte con la familia. “Hay fines de semana en los que regresas de entrenar en calidad de bulto y tu familia quiere ir al cine. La competencia la hace toda tu familia, no solo tú”.

El mejor consejo que le han dado es: “No voy a parar. Me lo dio Madian Ramírez, una excelente atleta y persona. Se lo dio al público y yo lo tomé como un consejo. A veces puede sonar como necedad; pero es lo que me motiva cuando estoy cansado o pensando en que no vale la pena”.

Cinco hábitos que lo hacen ser él

  • Compromiso con su familia
  • Disciplina
  • Retarse a sí mismo
  • Cumplir lo que se propone
  • No parar

 

“Una de las cosas que he aprendido es a cerrar círculos. Yo era muy buen emprendedor; pero me costaba darle seguimiento a mis proyectos, cerrar ciclos de un año. Entrenar me ha ayudado a cerrar los distintos ciclos de mi vida”.