Publicado el: 26 septiembre, 2017

Cómo se ha apreciado en todos los medios de comunicación, a partir del 19 de septiembre el país ha estado inmerso en una serie de eventos desafortunados ocasionados por un movimiento telúrico que ha traído además del susto, muertes, un gran dolor e impotencia, así como también incontables damnificados que perdieron lo mucho o poco que tenían; además claro está, de verse interrumpida la de por si vulnerable actividad económica de la región sureste del país.

No obstante, a pesar de todo lo sucedido ha llamado notablemente la atención la reacción de la sociedad mexicana ante estas circunstancias y principalmente la de los jóvenes. Es decir, ha permeado en la opinión pública la sorprendente participación que ha habido de la sociedad civil de todo el país, nunca antes vista y principalmente de las nuevas generaciones; puesto que han dado todo de sí, para colaborar como voluntarios en todo aquello que se necesite en Puebla, Morelos, Ciudad de México, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, etc. Algo que ha levantado un halo de esperanza ante la apatía generalizada de una sociedad ante los asuntos de la nación.

Por lo anterior, aprovecho pues, la ocasión para felicitar a todas aquellas personas que desde su alcance han asistido a esta noble causa como voluntarios en los sitios afectados, recolectando víveres, brindado atención médica; donando material de
curación, entre otros. Es una gran labor que México siempre necesitará y que como país nos hace bien una cohesión social.

Es por ello, que Incluso será interesante ver como posiblemente exista un ascenso en el consumo interno a nivel nacional en los resultados del siguiente trimestre, por todas aquellas compras que se han estado realizando para donar, algo positivo para la economía, aunque por el contrario, será oportuno analizar el comportamiento del PIB de los Estados afectados para con ello valorar un poco más las posibles pérdidas económicas y por ende los factores que deben ser atendidos en lo inmediato por el Gobierno Federal para reactivar la vida económica de estos lugares.

Sin embargo, todas estas afectaciones abren también al debate el eterno conflicto de qué sucederá con todos aquellos residuos sólidos como el escombro, PET, aluminio, muebles y demás, generados tanto por el colapso de las múltiples construcciones como también de las donaciones mencionadas, ¿a dónde irá a parar todo esto ante una nula cultura de reciclaje y/o separación de residuos sólidos?, ¿Cómo afectará a la Ciudad de México y la ya de por si su compleja situación ambiental?.

En otro orden de ideas, algo que en lo particular atrajo mi atención fue el enorme desorden existente en redes sociales, medios electrónicos y espontáneos con deseos de ayudar. Por una parte, diversas personas saturando las redes sociales con videos de edificios colapsando, compartiendo información sin corroborar de personas desaparecidas de hace muchos años atrás…, otros aludiendo a que la Tierra estaba “expresándose” por todo el daño que se la ha causado… algunos más prediciendo nuevos sismos; otros cubriendo cada detalle de la tragedia dando la sensación y paranoia de que al salir de casa me encontraría en la mismísima ciudad de México; y otros más, ajenos a la política pero que parecían estar en plena campaña al publicar cada acción que realizaban para ayudar, cuando bastaba solo hacer la invitación a ayudar sin jactarse de estarlo haciendo.

Por último, me gustaría hacer la recomendación de que si bien, sigamos al pendiente de lo que sucede en el país y principalmente en esta circunstancia, es preciso, ser cuidadosos en redes sociales para corroborar la información que estamos compartiendo; no tratemos de ser protagonistas y si tiene ganas de ayudar hagámoslo, pongamos el ejemplo e invitemos a los demás a hacerlo. Así también, asegúrese de donar en algún Centro de Acopio de alguna Universidad, DIF o Cruz Roja que tenga un plan concreto y una adecuada vinculación hacia el destino de todo lo recaudado, ya que así se evitará el desperdicio o desvío de estos recursos o bien recaudar algo que realmente no se necesita. Sigamos apoyando desde nuestras posibilidades y principalmente en las siguientes semanas y días, que serán cruciales. Que nuestra actitud de servicio a nuestra patria continúe por el resto de nuestras vidas.