Publicado el: 11 octubre, 2017

En una jornada absolutamente dramática a la par de emocionante, el día de ayer se perfilaron los países que participarán en la Copa Mundial de Rusia 2018, así como las selecciones que se quedaron en la orilla y fallaron en su objetivo de acudir a la cita internacional. Las calificaciones agónicas de Argentina y Portugal (y por lo tanto, de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo) y las eliminaciones de Chile, Estados Unidos y Holanda, verdugos de México en el último siglo, fueron lo más destacado.

Cristiano Ronaldo y Messi, aseguran su participación.

La irregular trayectoria de la albiceleste en la fase clasificatoria para el Mundial provocó que llegará al último partido contra Ecuador con la soga al cuello: incapaz de ganar a Perú en su propia casa, se veía forzado a ganar en Quito, a una altura de 2 mil 850 metros. La situación se agravó cuando a los 40 segundos, Renato Ibarra anotó el 1 a 0 para los ecuatorianos. Lo que parecía encaminado a una tragedia para el país argentino, se tornó en una fiesta de resurrección cuando Messi le dio la vuelta al partido y metió 3 goles para cargar con su país a sus espaldas y garantizarle un lugar en el máximo certamen internacional.

Por su parte, Cristiano Ronaldo y Portugal llegaban a su partido contra Suiza con  en el repechaje asegurado, pero dependía de ellos mismos escalar al primer lugar y desbancar a los suizos para certificar su inclusión automática al mundial. Victoria cómoda de los lusitanos por 2 anotaciones a 0 y fiesta en la península ibérica.

Verdugos de México, verán el mundial por televisión

Tuvieron que pasar más de mil días para que parte de la herida en los mexicanos, ocasionada por la todavía inverosímil y aciaga derrota frente a los holandeses en Brasil 2014, coronada por el infausto penal provocado por Arjen Robben  para caer eliminados en los octavos de final, pudiera cerrar. Holanda necesitaba de un milagro para gozar de un boleto para el certamen en Rusia: ganar por diferencia de 7 goles a Suecia. Se quedaron cortos, alcanzado una victoria por 2 tantos contra cero, consumando así su eliminación, para regocijo de gran parte de los internautas mexicanos.

La selección chilena, responsable de la derrota más humillante que ha sufrido el país azteca en competiciones internacionales. se citó en el Allianz Parque para medirse ante el Brasil más potentes de los últimos años, de la mano de Neymar y su entrenador Tité. La selección andina llegó clasificada momentáneamente a la justa internacional, con la encomienda de mínimo sacar el empate para aspirar a estar entre los cinco primeros de la clasificación y no caer eliminada. Tras un primer tiempo igualado, el segundo lapso vio al equipo rojo derrumbarse ante el pentacampeón mundial: 3 goles a 0. Con el empate de Perú ante Colombia y la victoria de Argentina sobre Ecuador, Chile vivió una eliminación dolorosa que cierra su ciclo más glorioso.

Por su parte, Estados Unidos perdió sorpresivamente en su visita a Trinidad y Tobago (el colero del hexagonal) por marcador de 2 goles contra 1, negándose la oportunidad de acudir al Mundial, siendo uno de los fracasos más importantes en su historia reciente en el fútbol. La selección mexicana tuvo en su mano la posibilidad de ayudar a los norteamericanos: solo era necesario mantener el invicto ante Honduras, no perder en San Pedro Sula y así devolverle el favor que hicieron los estadounidenses a México hace cuatro años, cuando remontaron en los últimos segundos a Panamá y dejaron sin efecto la derrota que había cosechado México en Costa Rica.

Con el marcador parcial 3.2 a favor de Honduras, Andrés Guardado gozó de un tiro libre en las inmediaciones del área catracha en el minuto final del partido. Probablemente,  medio México deseaba que el tiro acabara en el fondo de las redes y saldar así la deuda contraída con el vecino del norte, no “deberles nada”; mientras  la otra quería que el disparo se perdiera en las tribunas del estadio y  así mandar a Bruce Arena y su selección a su país, derrotados y eliminados, y así aminorar el amargo recuerdo que persiste desde 2002, cuando eliminaron a México del Mundial en los infranqueables octavos de final. Andrés pateó el balón, impactando en la barrera, destinando a Estados Unidos y su afición a esperar cuatro años para poder acudir a un certamen mundialista.