Publicado el: 12 octubre, 2017

La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha sido un dolor de cabeza y una incógnita para el sector empresarial mexicano. A principios de año, la preocupación por las amenazas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre la cancelación de dicho tratado hicieron que varios empresarios se sintieran intimidados; sin embargo, los meses transcurrieron y el miedo se ha disipado un poco. 

Desafortunadamente, la secrecía de las negociaciones entre los tres países que integran el acuerdo, dificulta las predicciones. Al grueso de los empresarios sólo le queda esperar lo mejor. Las dudas permanecen para muchos. ¿Qué sucederá si no se logra la renegociación? ¿Será el colapso de la economía mexicana?

Han circulado muchos análisis acerca de los posibles escenarios, de economistas y expertos en el tema; pero pocas veces se conoce lo que piensa el sector de negocios local. Líder Empresarial habló con Salvador Rodríguez Aldrete, experto en comercio exterior y presidente del Grupo CSS en Aguascalientes, quien compartió su visión sobre las inquietudes del sector.

¿Hay que temer al TLCAN?

Para Salvador Rodríguez, muchas de las inquietudes de los mexicanos respecto al tratado son fundadas, pero buena parte no. El principal problema que ve es la incertidumbre: nadie sabe exactamente qué se está negociando.

“Durante 25 años, hemos estado acostumbrados a una situación en la que teníamos una integración comercial con Estados Unidos, nuestro principal cliente por mucho. Más del 80 por ciento de las exportaciones van a ese país”, dice Rodríguez Aldrete, “como en cualquier empresa, cuando uno tiene un cliente muy grande y ese cliente amenaza con irse, le da frío”.

Uno de los principales problemas de México, de acuerdo con el especialista, es que no se han desarrollado mercados alternos por razones geográficas y pereza. Lo que sucede en el país es reflejo de una mala estrategia de diversificación, en la cual los huevos se ponen en una sola canasta. Tampoco pretende echar culpas, el comercio con el vecino del norte es, como él la llama, la trayectoria de menor resistencia.

“Es natural y humano. ¿Qué pasa cuando se cierra eso? Buscamos otra salida, eso se ha probado una y otra vez en todas las naciones del mundo”, comenta.

Cualquier cambio radical en el TLCAN tiene que pasar por el Congreso de los tres países y eso es una gran ventaja. Con el paso de los meses, se ha hecho evidente que Trump no tiene el apoyo de su partido y que muchas de sus promesas no se han cumplido.

“Trump, lo mismo que Peña Nieto y el primer ministro de Canadá, no son omnipotentes”, menciona el presidente del Grupo CSS; sin embargo, existe una posibilidad de que el tratado no se firme. ¿Qué sucedería entonces?

Rodríguez Aldrete tiene una respuesta tranquilizadora: la única ley que los congresos no pueden derogar es la ley de oferta y demanda. Estados Unidos requiere productos y servicios mexicanos, y viceversa. Las compañías no se van a ir el primer día que se rompa el acuerdo y tampoco se sabe si seguirán invirtiendo. Lo más probable es que haya efectos a mediano y largo plazo.

“Ciertamente, hay firmas extranjeras localizadas aquí por el tratado; pero también porque existe mano de obra calificada; administración; gestión de empresas calificada a un costo competitivo, por no decir muy barato. Eso no se va a acabar si se acaba el tratado, no lo puede quitar la ley”, asegura el empresario.

El que existan más inversiones dependerá de qué tan capaces sean los gobiernos, empresarios, sociedad civil y universidades de seguir siendo productivos. Es la única forma en la cual se podría salir del bache en caso de que se rompiera el TLCAN.

Lo que a México le conviene negociar

Ante este escenario, hay cosas más importantes por las cuales preocuparse: que México haga una negociación que le favorezca y le dé certidumbre.

“Estados Unidos quiere un acuerdo que se revise cada cinco años. Eso no da certidumbre, es una locura. Si México acepta eso, ya no es un tratado, es una pachanga”, explica Rodríguez Aldrete. “Uno de los aspectos fundamentales que el país debe asegurar es un abasto recíproco de energía, somos prácticamente dependientes del gas norteamericano. Si en un conflicto comercial nos cierran la llave, estaremos en serios problemas”.

Otro sector que no debe quedarse fuera de la negociación es el agrícola. El país es un gran productor de hortalizas y frutas, aspecto que puede explotar a cambio de asegurar la entrada de maíz. “No vamos a ser productores de maíz, no tenemos los campos ni riegos; nosotros garantizamos la entrada de granos, ellos la de hortalizas”, dice el empresario.

La discusión de controversias es un tema que también ha sido muy abordado por especialistas. Rodríguez Aldrete concuerda con aquellos que dicen que México no debe aceptar la propuesta de Estados Unidos de dirimir controversias en sus tribunales, sino crear paneles internacionales. Solo así se podrán sentar las bases para una legislación simétrica.